Los imprescindibles consignatarios se han ganado el derecho urgente de su reconocimiento

Parecía que con el RD de consignación de buques de marzo del 2019, se conseguían y cumplían parte de las reclamaciones históricas de los agentes de buques con la creación del Registro oficial de consignatarios, pero este censo se ha visto paralizado

Parece imposible que un colectivo de la trascendencia de los consignatarios todavía no haya obtenido de los organismos públicos un reconocimiento oficial, cuando como todos sabemos es una profesión imprescindible para el transporte marítimo. Transcurrido un largo periodo de tiempo y cuando parecía que con el RD de consignación de buques de marzo del 2019, se conseguían y cumplían parte de las reclamaciones históricas de los agentes de buques con la creación del Registro nacional de consignatarios, esta regulación se ha visto paralizada. Los motivos se mezclan con los retrasos de las administraciones por la pandemia, y la falta de estructuras tecnológicas y de recursos para desarrollar un censo digital que sirva de contenido para el Registro de consignatarios. Así, el desarrollo de esta reglamentación, transcurridos más de dos años, continúa en punto muerto.

Como podrán leer, gracias a los expertos profesionales que han accedido a colaborar en este especial, probablemente el ya urgente reconocimiento del consignatario se aceleraría con una titulación oficial como ocurre con otros operadores del ámbito logístico y portuario.

Las puertas de las administraciones llevan siendo golpeadas por los consignatarios a nivel local y nacional desde hace tiempo, y cuando se disponía del compromiso por parte de la Dirección General de la Marina Mercante de “publicitar” el Registro de consignatarios, una vez avanzada la pandemia, en octubre del 2020, la promesa no se ha visto cumplida, por el momento.

Sería de sumo interés, no por falta de conocimiento de las administraciones, digamos que convendría como recordatorio, volver a explicar que el consignatario es el puente con el naviero, y el inductor para que las compañías elijan los puertos para incluirlos en sus rotaciones.

La “escuela del muelle”

A pesar de que el reconocimiento de una titulación propia sea lo propicio para los intereses de los agentes de buques, esta profesión se aprende en la “escuela del muelle”. La vertiente técnica y los fundamentos se enseñan  en la aula virtual o presencial de los centros formativos, pero la improvisación y los recursos para hacer frente a las demandas de las tripulaciones y buques cuando recalan en los puertos, se aprende con horas a pie de muelle.

La profesión de agente buques también se aprende en la “escuela del muelle”

Los consignatarios no solo deben remar contra corriente para su reconocimiento, las alianzas e integraciones de los grupos navieros y la reducción de las rotaciones, han obligado a este sector a adaptar sus ingresos y cuentas de resultados. A pesar de estos movimientos del mercado global, los agentes de buques han tenido que seguir ofreciendo un servicio eficiente a la vez que competitivo en costes.

La escasa flexibilidad tarifaria de los puertos españoles también afecta a los consignatarios y a sus representados. 

Por otra parte, el Covid ha impactado de lleno en la industria de los cruceros que han paralizado más de un año sus actividades. Esta grave situación ha repercutido negativamente en los consignatarios que basaban gran parte de su negocio en los cruceros turísticos. Esperemos que la progresiva vuelta de los cruceros que se ha iniciado en junio de este año, sirva para la recuperación de un sector que venía manteniendo un gran número de puestos de trabajo.

Los consignatarios son la palanca para que las navieras acaben escogiendo un determinado puerto dentro de un frente marítimo global de máxima competitividad

La tecnología también dirige el presente y futuro de los consignatarios. No es novedad que la innovación permite agilizar los procedimientos y progresar en la eficiencia y simplificación de la operativa de los tráficos.

Los agentes de buques están inmersos en el centro de la cadena de operadores marítimo-portuarios. Por este motivo y para su buena gobernanza, se está trabajando en el proyecto Simple (SIMplification of Processes for a Logistic Enhancement), financiado con fondos españoles y europeos. Esta plataforma está prevista que se ponga en marcha en el 2023 y permitiría justo lo que  necesitan los consignatarios como es la interoperabilidad entre los distintos actores y modos de transporte, garantizando la trazabilidad de las mercancías y medios de transporte. Permitirá, además, obtener información en tiempo real, contribuyendo para la reducción de costes y mejor utilización de recursos. Estos procesos ayudarían a reducir los tiempos de despacho de los buques y poder implementar mayor eficiencia.

Los consignatarios son la carta de presentación de los puertos a las tripulaciones

Esperemos que esta vez el proyecto Simple se pueda ejecutar en las fechas previstas y no quede en un cajón en espera de recursos públicos como ha ocurrido con el prometido Registro nacional de consignatarios que debía estar operativo en la web de la Dirección de la Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Transportes.

Así, a los organismos responsables habría que insistirles lo imprescindibles que son los consignatarios como palanca para que las navieras acaben escogiendo un determinado puerto dentro de un frente marítimo global de máxima competitividad.

Los vitales consignatarios se enfrentan:

  • Paralización del Registro nacional de consignatarios
  • Escasa flexibilidad tarifaria en los puertos
  • Proporcionar un servicio eficiente ajustado en costes
  • Impulsar la digitalización para ser más eficientes
  • Inactividad del tráfico de cruceros (reinicio progresivo en el mes de junio)
  • Mayores buques y reducción de puertos en las rotaciones
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