El proyecto aeronáutico para el transporte de cargas pesadas y de proyecto en modo aéreo Flying Whales (Ballenas Voladoras) ha obtenido el permiso oficial para comenzar la construcción del emplazamiento europeo, en Laruscade, en las cercanías de Burdeos, el primero de los tres que la empresa tiene previsto desplegar en los próximos años.
El proyecto de Flying Whales está dedicado al diseño, producción y certificación del dirigible LCA60T. El ensamblaje de lo que será el artefacto volador más grande del mundo representa un desafío único que requiere la reinvención de los procesos industriales en este sector ya de por sí altamente innovador, según explica el CEO de la firma, Vincent Guibout.
La empresa tiene previsto establecer tres puntos de fabricación del dirigible: uno en Europa, en Francia, otro en América, en Canadá, y finalmente, uno más en Asia, en China. El proyecto va más adelantado en Francia, donde se firmó un acuerdo para el desarrollo de la instalación en el año 2019, en las cercanías de Burdeos como emplazamiento de “activos clave”, ya que combina experiencia en los sectores de aeronáutica y espacio, infraestructuras de transporte logístico y fácil acceso al espacio aéreo.
A partir de ahora comienza la cuenta atrás para la puesta en servicio comercial del primer dirigible LCA60T en el año 2029. Una vez obtenido el permiso de construcción por parte de la Prefectura, el año próximo se comenzará con las obras del edificio y la contratación de personal. El cronograma indica que el primer vuelo será en el 2027, seguido de pruebas de certificación en tierra y vuelo, lo que permitirá que las operaciones comerciales comiencen en el año 2029. Los promotores del proyecto estiman un potencial total de mercado de unos 750 dirigibles para el año 2034, y el plan de negocio de Flying Whales prevé 160 unidades inicialmente.

Un nuevo concepto ecológico para cargas pesadas
El Flying Whales se basa en la utilización de dirigibles de gran tamaño, 200 metros de longitud y 50 metros de diámetro, para el transporte rápido de cargas hasta 60 toneladas a lugares de difícil acceso y/o lejanos de los puertos marítimos. La flotabilidad de la nave se asegura por 200.000 metros cúbicos de helio y su navegabilidad se realiza a través de 32 motores híbridos eléctricos. En la actualidad el sistema ofrece ahorro en las emisiones de CO2 entre el 60 % y el 87 % en comparación con los transportes por camión o helicóptero, un número que se podrá reducir aún más con la posibilidad futura de incorporar hidrógeno como combustible.
La carga puede incorporarse en la bodega, de 96 metros de largo, 8 metros de ancho y 7 metros de alto, más de 5.000 metros cúbicos, o bien puede ir suspendida bajo el dirigible, que tiene un peso de 100 toneladas. Puede volar hasta una altura de 3.000 metros y desplazarse a una velocidad de hasta 100 km/h, con una tripulación mínima de tan solo dos personas, piloto y operador de carga.
Las operaciones de carga y descarga se realizan en vuelo estacionario, sin infraestructura en tierra, lo que lo hace especialmente indicado para el transporte de productos eólicos, tanto marinos como tierra adentro; transporte de elementos de construcción a lugares remotos; envío rápido de infraestructuras críticas ante desastres naturales: maquinaria pesada, hospitales de campaña y suministros de todo tipo; carga de madera en bosques o recogidas y entregas de productos voluminosos, difíciles de transportar por vía terrestre.
Instalaciones especiales
Las dimensiones extraordinarias del LCA60T significan que las instalaciones de producción también tendrán que adaptarse a estas medidas extraordinarias. La línea de montaje tendrá 65 metros de altura y 265 metros de longitud, lo que la convertirá en el edificio industrial más alto en funcionamiento en Europa.

La originalidad de la factoría radica en su doble uso: como centro de producción y como lugar conde llevar a cabo las pruebas en tierra y vuelo con el fin de cumplir con los requisitos de la EASA (Agencia Europea de Seguridad Aérea) y obtener la Certificación de Tipo. Está previsto que los edificios de la factoría tengan una firma arquitectónica única para integrarlos mejor en su entorno, minimizando su huella visual y convirtiéndolos en parte del patrimonio arquitectónico de la zona.
El proyecto en Francia constará de dos grandes hangares y dos edificios de montaje construidos en acero y recubiertos por un envoltorio textil, además de las zonas de oficinas, realizadas en madera, y una zona dedicada al aterrizaje y despegue de las unidades.
El presidente de Nueva Aquitania, Alain Rousset celebra la autorización para el comienzo de las obras de una nueva industria que tiene previsto crear más de 300 puestos de trabajo, mientras que el CEO de la compañía, Vincent Guibout, se felicita por la culminación de un trabajo de cuatro años en los despachos.











