Más expectativas en el comercio electrónico, más exigencia logística

El activo logístico deja de ser solo un espacio inmobiliario para convertirse en una infraestructura crítica capaz de integrar tecnología y operaciones

El comercio electrónico ha dejado de ser una alternativa para convertirse en lo habitual. El cambio en los hábitos de consumo es evidente desde hace muchos años: hemos pasado de un boom del comercio electrónico a su plena consolidación como parte del día a día, y todo apunta a que seguirá creciendo. 

A pesar de esta consolidación, el comercio electrónico en Europa sigue teniendo un importante margen de crecimiento. Sin embargo, el foco de este auge ya no se centra tanto en el consumidor, sino en la capacidad de gestionar esa demanda. La pregunta es clara: ¿están las empresas y operadores logísticos preparados para sostenerla?

Mayor demanda, mayor necesidad de espacio logístico

Más allá del volumen de compras, entra en juego la capacidad logística. El margen de crecimiento del comercio electrónico es ambicioso, lo que incrementa también la necesidad de contar con espacio logístico donde almacenar y gestionar el stock. 

Prologis Research apunta a que el aumento de la penetración del comercio electrónico en Europa generará una demanda adicional de entre 1,4 y 1,9 millones de metros cuadrados de espacio logístico en los próximos años. Este crecimiento está transformando los modelos logísticos y las cadenas de suministro, reflejando el dinamismo del sector y, especialmente, la creciente presión sobre la industria logística a lo largo de toda la cadena de suministro.

Consumidores más exigentes y cadenas más tensionadas

A este reto se suman también las expectativas de los consumidores, cada vez más exigentes en términos de entregas rápidas y servicio de devoluciones gratuito. El 70% espera entregas en 24 horas y el 76% cuenta con disponer de devoluciones gratuitas, lo que obliga a las empresas a reforzar su capacidad de respuesta.

Este escenario tiene un impacto directo en la inmologística, que debe adaptarse a una demanda cada vez más exigente y dinámica. La proximidad al consumidor es un factor clave, junto con la necesidad de ubicaciones prime bien conectadas y próximas a los principales núcleos urbanos. Contar con acceso a redes de transporte eficientes es una necesidad para garantizar la rapidez en las entregas y la fiabilidad de las operaciones. 

Sin embargo, estamos también ante un desafío estructural: la escasez de suelo logístico en ciertas ubicaciones estratégicas, que tensiona el mercado y limita la capacidad de desarrollo de nuevas plataformas. Además, el canal online requiere aproximadamente tres veces más espacio logístico que el canal físico, lo que refuerza la necesidad de optimizar cada metro cuadrado disponible. Europa sigue siendo un mercado estructuralmente limitado en oferta en ubicaciones urbanas.

Automatización y tecnología para ganar eficiencia

Por otra parte, la verdadera ventaja competitiva, más allá del propio activo logístico y su ubicación, reside en lo que ocurre dentro del almacén. La automatización de procesos, el uso de inteligencia artificial en la gestión de operaciones o la digitalización de los flujos logísticos permiten mejorar la eficiencia y optimizar tiempos, respondiendo así a las necesidades ya mencionadas de los consumidores y del mercado. 

En este contexto, la automatización no reduce la necesidad de espacio, sino que actúa como un motor de demanda estructural, respondiendo a retos como la escasez de mano de obra y la creciente complejidad de la cadena de suministro. Asimismo, la transformación digital lleva consigo otro reto: reforzar la ciberseguridad y proteger los datos sensibles frente a posibles amenazas y fraudes.

En Europa, esta tendencia se ve reforzada por factores estructurales como la escasez de suelo, el elevado coste laboral y una evolución demográfica que anticipa la retirada de cerca del 40% de la fuerza laboral en los próximos 15 años. Como resultado, la automatización gana peso especialmente en hubs densos, donde existe una fuerte presión por maximizar el metro cuadrado.

No se trata de un freno del mercado, sino de una mayor selectividad. La demanda sigue siendo sólida, pero se concentra cada vez más en activos modernos, bien ubicados y preparados para el futuro. La creación de valor en el portfolio dependerá cada vez más de esa capacidad para ofrecer producto moderno, en ubicaciones estratégicas y preparado para integrar tecnología, energía y operaciones avanzadas. En este contexto, el activo logístico deja de ser solo un espacio inmobiliario para convertirse en una infraestructura crítica capaz de integrar tecnología y operaciones.

En definitiva, el comercio electrónico se rige por factores cada vez más complejos, lo que exige una cadena de suministro preparada para responder de forma eficiente, segura y sostenible. La energía se ha convertido en un factor estratégico para acompañar esta evolución. Aquellos actores que sean capaces de anticiparse a estas necesidades, combinando ubicación, tecnología, energía y capacidad de ejecución, serán los que lideren esta nueva etapa.