BCL y el IEB difunden los modelos de negocio de logística inversa

En la jornada “Logística inversa como facilitadora de la estrategia de Economía Circular 2030” BCL y el Institut d’Economia de Barcelona (IEB) dieron a conocer 16 modelos de negocio de logística inversa en ámbitos como la extensión de la vida útil de los productos y activos industriales, las plataformas de consumo colaborativo, la recuperación y valorización de los recursos, las soluciones energéticas basadas en principios de Economía Circular y la logística de última milla

Barcelona-Catalunya Centre Logístic (BCL) y el Institut d’Economia de Barcelona (IEB), con la colaboración del Consorci de la Zona Franca de Barcelona, el puerto de Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona y el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB), organizaron el miércoles 3 de noviembre una jornada para difundir los diferentes modelos de negocio y tecnologías clave de logística inversa.

La jornada se inició con unas palabras de bienvenida de Pere Navarro, delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, que resaltó el firme compromiso de la entidad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) “no sólo como Consorci, sino que también propiciamos la colaboración con las empresas instaladas en el polígono industrial”.

También Montserrat Ballarín, regidora de Comercio, Mercados, Consumo, Régimen Interior y Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona, se refirió a la economía circular como “pieza clave para combatir la emergencia climática, tanto desde las organizaciones públicas como desde las empresas privadas y desde la propia ciudadanía”. Añadió que, en este ámbito, el Ayuntamiento de Barcelona y la AMB están trabajando activamente en temas relacionados con la última milla, la Distribución Urbana de Mercancías y la logística aplicada al sector industrial.

Por su parte, Santiago Bassols, director general de BCL, y Martí Parellada, presidente del IEB, aportaron la visión que estas dos entidades tienen sobre cómo pueden desarrollarse acciones colaborativas en materia de economía circular e implementación de los ODS en las empresas, con el objetivo puesto en conseguir desplegar cadenas logísticas más sostenibles de principio a fin.

Seguidamente se presentó el proyecto Economía Circular España, un estudio elaborado por varias instituciones en el que han participado más de 100 empresas y organizaciones de 11 sectores diferentes. Jaime Ferrer, coordinador de este proyecto, hizo un resumen de este estudio gracias al cual se han identificado áreas de mejora en cada sector en función del grado de madurez de las prácticas circulares y en relación con los países vecinos.

Acompañado de los coautores del proyecto Economía Circular España: Mar Isla, Nino Herrería y Joan Batalla, Jaime Ferrer explicó que la mayoría de las empresas consultadas ha desarrollado planes de transición a la economía circular y que tienen intención de dar un salto cualitativo en la adopción de modelos de negocio y tecnologías asociadas a la misma en los próximos tres años, motivo por el cual “aparecerán nuevos modelos de negocio en logística”, indicó.

Seguidamente, y bajo el título general de “Logística inversa como facilitadora de la estrategia de economía circular 2030”, se dio paso a las diferentes mesas redondas en las que se abordaron: la logística de extensión de vida útil de los productos y activos industriales, la logística en las plataformas de consumo colaborativo, la logística de recuperación y valorización de los recursos, las soluciones energéticas basadas en principios de economía circular y la logística de última milla.

Logística de extensión de vida útil de productos y activos industriales

Esta mesa redonda contó con la participación de Pablo Valderrama, de 3D Incubator, y de Ramón Pastor, de HP, moderándola Nino Herrería. Ambos explicaron los respectivos modelos de negocio y operativo de extensión de vida útil y activos industriales de estas empresas y aportaron su visión particular sobre la tecnología 3D.

Ambos coincidieron en destacar que es necesario crear las herramientas para conseguir que la impresión 3D sea útil y rentable, dado que esta tecnología “puede contribuir a mejorar los productos y hacerlos más personalizados, además de eliminar las barreras a la creatividad”, indicó Pablo Valderrama. También para Ramón Pastor esta tecnología “reduce el tiempo desde que se idea el producto hasta que se produce y reduce costes porque no se requieren moldes”.

Otro elemento positivo que puede aportar la impresión 3D es que se trata de una tecnología que tiene la capacidad de “reindustrializar aquellas zonas que no tienen industria o que la han perdido”, señaló Pablo Valderrama y, además, “no contamina y puede ubicarse en cualquier sitio”.

Por lo que respecta a las barreras existentes al desarrollo de la impresión 3D, Ramón Pastor indicó que “sería necesario que se implantaran ayudas estatales para potenciar esta tecnología, especialmente en las pymes, así como otros incentivos fiscales para apoyar la compra de productos 3D producidos por industrias 4.0”.

Asimismo, y según indicó Pablo Valderrama, incrementar la producción en 3D “conllevaría la creación de más puestos de trabajo y generaría más ocupación dado que habría más empresas dedicadas a esta actividad”, aunque también señaló que “hace falta crear talento para poder afrontar las posibilidades que presenta la impresión 3D”.

Y para Ramón Pastor, la implementación de esta tecnología a mayor escala va a permitir que las pequeñas y medianas empresas sean “más ágiles y automatizadas” y con unas cadenas logísticas “repensadas y más resilientes”.

La logística en las plataformas de consumo colaborativo

En esta mesa redonda participaron Ángel Bou, de SIMPLR, y Raúl González, de Ecodicta, y moderó la sesión Mar Isla.

Tras explicar sus modelos de negocio y operativo de consumo colaborativo y compartico, los ponentes abordaron los retos que afrontan sus empresas en el ámbito tecnológico, de los consumidores y de los proveedores.

Ángel Bou indicó que el reto principal está en la producción, dado que son “los fabricantes los que deben pasar de producir en lineal a producir de manera ejemplar”, apostando por que sus materias sean explotadas y reutilizadas al máximo posible y se asegure su trazabilidad”. Y añadió que bajo un modelo de economía circular “se puede consumir más y, al mismo tiempo, ser todavía más sostenible”.

Mientras que Raúl González destacó que “es cuando se tienen recursos económicos cuando se acometen los cambios y se implementan nuevos modelos de negocio más innovadores”. En este sentido, los proveedores “son los que tienen que ver que el nuevo modelo de economía circular es rentable y da beneficios”. 

Respecto a los consumidores, ambos destacaron que el reto es que progresivamente vayan cambiando la forma de consumir y tengan en cuenta el impacto negativo de las compras desmesuradas y no sostenibles. Por esta razón, los negocios sustentados en procesos de economía circular son los que deben facilitar la información al consumidor con la finalidad de que éste tenga aquellos datos que le permitan optar por un modelo de consumo más sostenible.

La logística de recuperación y valorización de recursos

En esta mesa redonda, moderada por Jaime Ferrer, intervinieron: Héctor Benito Serón, de Grupo Carreras; Jordi Valls, de Mercabarna; Carlos Castán, de Celsa; Ana Benavent de Valoriza; y Joan Manel Casamitjana, de Picvisa, para abordar los modelos de negocio y de operaciones de valorización de residuos industriales, domésticos o de reducción de pérdidas en la cadena alimentaria.

Ana Benavent explicó las dos ramas de actividad en economía circular de Valoriza. Una de ellas es la recogida de todo tipo de residuos, especialmente los urbanos, dando servicio a más de 12,5 millones de habitantes. Posteriormente, los residuos son tratados en diferentes plantas y se revalorizan, por ejemplo, produciendo biogás.

En el caso de Celsa, Carlos Castán señaló que la compañía fabrica acero a base de chatarra y los 7 millones de toneladas de chatarra que compró el grupo el pasado año a nivel mundial se transformó en 6,5 millones de toneladas de productos terminados para el sector de la construcción y la automoción, principalmente. Este proceso de transformación presenta una serie de retos tecnológicos que están relacionados con la valorización de los materiales utilizados y los elementos recuperados.

Jordi Valls explicó que en Mercabarna se manipulan cada año 2,5 millones de toneladas de alimentos que generan una serie de mermas sin atractivo comercial pero que se pueden consumir. Por esta razón, Mercabarna integra el aprovechamiento alimentario con su sistema medioambiental e inventiva a las empresas a que den salida a estos productos a través del Banco de Alimentos. Mercabarna también está poniendo en marcha sistemas de packaging más ecológicos, que generen un menor volumen de residuos y que sean reutilizables y reciclables.

Por su parte Héctor Benito Serón Como expuso que, como operador logístico, Grupo Carreras también realiza operaciones de gestión de residuos, disponiendo de vehículos y equipamientos adecuados para esta actividad.

Joan Manel Casamitjana se refirió a Picvisa como una empresa innovadora de base tecnológica que intenta solucionar problemas de diferentes empresas y distintos sectores, aplicando tecnologías como la visión artificial, la robótica y la inteligencia artificial. Estas tecnologías permiten el control, recuperación y reutilización de materiales como el plástico, el vidrio o el textil.

Preguntados todos ellos por los retos o problemas que todavía existen en los procesos de valorización de los residuos, los intervinientes coincidieron en que la Administración pública debería apoyar más este tipo de iniciativas de economía circular y que todavía existen barreras legislativas. El rol de la iniciativa pública debería ser más activo porque a las empresas les cuesta ser más competitivas si apuestan por utilizar elementos innovadores de sostenibilidad.

Soluciones energéticas basadas en principios de economía circular

Para hablar sobre los modelos de negocio tecnológicos y operativos basados en Economía Circular y en comunidades energéticas colaborativas, participaron: Josep Ma Tarragó, de Wallbox; Antoni Franquesa, de Factor Energia; y Xavier Massa, de Km0, moderando la sesión, Jaime Ferrer.

Los participantes explicaron las respectivas actividades de sus empresas y también hablaron sobre los impedimentos o problemas que inciden en la lenta implementación de sistemas energéticos alternativos y verdes.

Para Josep Ma Tarragó, “actualmente existen barreras a la energía sostenible, las cuales no llevan la velocidad de crucero que deberían llevar”. Existen factores limitantes como, por ejemplo, “los momentos difíciles que vivimos y que no son propicios para invertir”. Por esta razón “es necesario buscar fórmulas asociativas para acceder a las ayudas que existen en el ámbito de las energías verdes”.

También Antoni Franquesa se refirió a este aspecto, alegando que la Administración “no debería dificultar el acceso a las ayudas, dado que en estos momentos hay disponibles 70.000 millones de euros procedentes de los fondos Next Generation”. Por lo que respecta a los permisos (permiting), también señaló que “la Administración es lenta en aceptarlos” y, además, “todavía existe mucha confusión en aspectos como, por ejemplo, cómo y dónde se conectan las instalaciones a la red”.

En el caso de km0, Xavier Massa explicó que “hay que darle la vuelta al modelo vertical de pocos puntos de generación a muchos puntos de consumo” para pasar a un nuevo modelo de “muchos puntos de producción que envían energía a las redes de distribución”. Se trata de crear “una nueva realidad distribuida con modelos adaptados al consumidor”.

Logística de última milla

La última mesa redonda, moderada también por Jaime Ferrer, sirvió para analizar las soluciones sostenibles de distribución de última milla y contó con la participación de Pere Roca, de Geever; Galo de Reyna, de Iflastmile; Beatriz Olabarría, de CBRE; y Aarón Morera, de Correos.

Preguntados por las barreras a la sostenibilidad de la última milla, Beatriz Olabarría mencionó que “hay necesidad de más micro hubs urbanos” para dar respuesta al incremento de las operaciones de ecommerce y añadió que “en las ciudades existen espacios que podrían reconvertirse para realizar actividades logísticas” pero, para ello, “la Administración debería favorecerlo”, partiendo de la base que “los inconvenientes que genera la actividad logística, como los ruidos, pueden resolverse”. Por lo que respecta a los espacios fuera de la ciudad, Beatriz Olabarría mencionó que “también nos encontramos con barreras porque la Administración no favorece la creación de suelo logístico, a pesar de tratarse de una actividad que genera puestos de trabajo”.

En cuanto a la logística inversa y los retornos de las compras online, Galo de Reyna incidió en que “para optimizar las devoluciones en este segmento es imprescindible incorporar nuevas tecnologías” y que en el caso de Iflastmile “somos la primera milla de algo que se devuelve”. Como “recicladores para el sector del retail textil, favorecemos el medio ambiente y generamos puestos de trabajo que están ligados a la reindustrialización”.

También Pere Roca incidió en la imperiosa necesidad de “atacar la congestión en las ciudades” y, para ello, “hay que implementar medidas sostenibles a nivel medioambiental, y, también, a nivel social y en la movilidad de las personas”. En este sentido, para Pere Roca, las tecnologías pueden ser “impulsoras de técnicas predictivas, pero, a la vez, pueden generar restricciones en otras áreas”.

Por su parte, Aarón Morera definió a la logística inversa en el ecommerce como “una modalidad totalmente diferente”, en la que los usuarios juegan un papel fundamental porque, en definitiva, “los consumidores ya somos una barrera a la sostenibilidad logística”. Si el comprador online es más equitativo y consciente de lo que implica devolver productos, “la logística inversa podrá ser más eficiente y sostenible”, contando con el apoyo de los operadores que invierten en soluciones de transporte y reparto más ecológicas.

La jornada finalizó con unas palabras del presidente del Institut d’Economia de Barcelona, Martí Parellada que, a modo de clausura, sentenció que “la situación actual de crisis económica y energética está acelerando los procesos de economía circular” pero que, sin duda, “los protagonistas de estos procesos de transformación son las empresas”, aunque también “la Administración y los ciudadanos juegan y van a jugar un papel muy relevante”.