Las mujeres vascas no quieren ser pescadoras

A pesar de que el actual Gobierno vasco está de salida, tras las elecciones del pasado 21 de marzo, la preocupación por la falta de vocaciones marineras y el relevo generacional en la industria náutico-pesquera, ha llevado a la aprobación de una nueva edición del programa de ayudas Itsasoratu.

Este programa se inició en el 2016 y se ha venido renovando anualmente -excepto en el 2020- y hasta el 2022 se habían destinado 815.000 euros para la participación de 108 empresas y se ha posibilitado la estancia formativa en buques pesqueros de más de 120 alumnos y alumnas.

Cabe destacar que, de todos los jóvenes embarcados, tan sólo dos eran mujeres y por este motivo y de cara a incentivar la presencia de la mujer en el sector pesquero, en esta convocatoria, y por segundo año consecutivo, se reforzará la ayuda con 1.000 euros adicionales si se trata de una alumna candidata a realizar esta estancia formativa.

Mil euros más

Desde el Ejecutivo se han venido promoviendo acciones para garantizar el relevo generacional sectorial y cada año Itsasoratu propone una subvención de alrededor de 5.000 € por persona (6.000 € en caso de las mujeres) que sufragan los gastos de la gratificación que la empresa debe aportar a cada estudiante, Seguridad Social, tutela, monitorización, manutención, control y supervisión, equipos y ropa de trabajo.

A pesar del llamamiento desde la Administración a seguir apoyando al sector pesquero, porque la pesca es “un sector estratégico” que da valor al trabajo de los pescadores, las mujeres prefieren otros empleos en la cadena que surge tras la actividad pesquera: rederas, neskatillas o empaquetadoras, porque “en cada eslabón de esta cadena hay un valor añadido”.

Las mujeres prefieren los puestos en tierra
Las mujeres prefieren los puestos en tierra

Estas trabajadoras, una o dos por barco, se encargan de recibir los buques cuando llegan a puerto, descargarlo, llevar la mercancía a la venta y la misma venta, además de encargarse del aprovisionamiento de víveres y demás cosas que necesitan los pescadores en el barco para zarpar y vivir en alta mar. Es decir, trabajo en tierra.

Hasta ahora, cada barco podía enrolar en un pesquero – con puerto base en Euskadi, o en buques pesqueros de armadores con sede de trabajo en la Euskadi- a estudiantes de primer curso de ciclos formativos náutico-pesqueros durante un período equivalente a una marea, es decir, entre 20 o 30 días.

Ahora, cada empresa beneficiaria podrá incorporar hasta 2 estudiantes durante la estancia formativa, que se desarrollará en el periodo comprendido entre el final del primer curso y el inicio del siguiente período lectivo.

El requisito para el alumnado que puede embarcar es estar cursando el primer curso de los ciclos formativos náutico-pesqueros de grado medio y grado superior en los centros de CIFP Blas de Lezo LHII (Gipuzkoa), CIFP Náutico Pesquera de Bermeo, o en la Escuela de Formación Profesional Náutico-Pesquera Nª Sª de la Antigua de Ondarroa, ambas en Bizkaia, y tener aprobadas todas las asignaturas.