Los edificios de la Orconera Iron Ore Company LTD en Barakaldo (Bizkaia), que en su día fueron dedicados a las labores de mantenimiento ferroviario por la empresa, se han reconvertido a un espacio para el patrimonio y la memoria industrial, el Museo de la Técnica
Recordar que los cargaderos de esta empresa, construidos en madera, fueron declarados como BIC, Bien de Interés Cultural, en la categoría de monumento y son uno de los escasos restos que se conservan de las grandes instalaciones industriales que se extendían por la margen izquierda de la Ría del Nervión desde finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX.
El Gobierno Vasco, con la colaboración del Ayuntamiento de Barakaldo, en el marco del Programa Berpiztu para la reactivación económica y el empleo, ha destinado 4,9 millones de euros a la construcción de una nueva nave, de 2.300 metros cuadrados, y la rehabilitación de los dos pabellones originarios de la empresa Orconera.
Exposición, guardia y custodia
La vocación de este depósito es la guarda y custodia, abierta a las visitas del público, de una colección de 1.800 objetos que abarcan diferentes épocas, sectores industriales y tipologías. Son más de cuatro décadas de recopilación de objetos de casi todos los sectores industriales de Euskadi que han estado almacenados y que ahora se hacen visitables para preservar la memoria. Suponen el resultado de un largo proceso de adquisición de piezas que documentan la historia de la industria vasca.
El nuevo equipamiento ha sido inaugurado por la vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, junto con la alcaldesa de Barakaldo, Amaia del Campo, quienes han destacado que “éste es una espacio para el patrimonio y la memoria industrial” de nuestro país. “Hace 180 años que arrancó nuestra industrialización y Orconera es testigo directo de ese momento de nuestra historia”. En el acto inaugural también se encontraban presentes el viceconsejero de Cultura, Andoni Iturbe, y la directora de Patrimonio Cultural, Urkiri Salaberria, junto a representantes municipales y miembros de la Colección Orkonera-Lutxana.

Según explica la consejera “el patrimonio cultural es parte de los valores de una comunidad. Conforma nuestra identidad y su memoria. A quienes nos corresponde gestionarlo, nos toca también concienciar a la ciudadanía de su importancia. Porque conocerlo hará que las propias ciudadanas y ciudadanos sean quienes garanticen su conservación y difusión”.











