Los desafíos náuticos

Para garantizar que las generaciones futuras puedan disfrutar de la náutica en un entorno saludable debemos: usar energía renovable, desarrollar tecnologías y materiales que permitan su reciclaje y hacer una gestión responsable de los recursos naturales.

El primer desafío no solo náutico, sino del planeta, es la sostenibilidad. Para garantizar que las generaciones futuras puedan disfrutar de la náutica en un entorno saludable debemos: usar energía renovable, desarrollar tecnologías y materiales que permitan su reciclaje, hacer una gestión responsable de los recursos naturales y protegernos de fenómenos meteorológicos extremos.

La electrificación de motores. El sector náutico está por detrás del sector de automoción pero, aunque ya hay una tecnología desarrollada, no se ha implantado a nivel comercial. En parte porque las baterías dan fallos y se incendian fácilmente y en parte porque las potencias que ofrecen todavía no compiten con los combustibles fósiles.

El uso de materiales. El uso masivo de resinas con fibra de vidrio y el kevlar presentan una gran dificultad en su reciclado, descomposición y reutilización. La economía circular de los materiales es un campo de innovación muy importante. Las grandes regatas como la Copa América seguro que nos dejan como legado mejores materiales o tratamientos que permitan su gestión.

La gestión de recursos naturales, a pesar de ser el país de Europa con más banderas azules en sus playas y puertos, no debemos descuidarnos y hay que dar a conocer los tesoros ecológicos de nuestras aguas para que la población se conciencie y los proteja.

En la protección a la vulnerabilidad por efectos meteorológicos extraordinarios se actúa más a nivel reactivo que preventivo. Después del temporal Gloria se adoptaron algunas medidas como refuerzos de escollera, botaolas, protección de algunas bocanas y la formación de dunas de playa, pero seguimos estando muy expuestos y concentrando una gran parte de la población en zonas inundables. 

Otro de los desafíos es la divulgación de los deportes náuticos: popularizarse y dar a conocer la gran variedad que existe. Se puede decir que hay un barco para cada edad: desde las clases para iniciarse como el Optimist, Vaurien, 420, Raquero, Snipe, Sunfish, Star, Dragon o el Patín; pasando por las clases olímpicas como Laser, Finn, 470, 49er o el Nacra17; pasando por las actividades subacuáticas, la pesca, y todos los de deslizamiento como esquí acuático, windsurf, kitesurf o flyboard; hasta los cruceros, motos y yates. Para llegar al gran público, es fundamental un plan coordinado de comunicación y marketing que ponga en valor toda esta diversidad y atraiga a nuevos usuarios con una oferta para todos los bolsillos, que puedan disfrutar del mar, la naturaleza y el entorno en general. 

El turismo azul es un desafío y no debe limitarse a los primeros 20 metros de de playa, sino que tenemos un mar de posibilidades

Otro desafío es el turismo azul. El turismo de costa no debe limitarse a los primeros 20 metros de playa, sino que tenemos un mar de posibilidades. Hay que crear paquetes de experiencias para vivir el mar con un amplio abanico de modalidades: desde salidas puntuales de submarinismo, en moto o parasailing a excursiones marítimas que combinan deporte, gastronomía y cultura, hasta rutas a bordo de una embarcación de varios días de navegación. También están emergiendo empresas de uso compartido de embarcaciones y chárter de alquiler. Aunque no hay una gran bolsa de público, es previsible que ganen peso a medida que se popularice la náutica. Los puertos deben preveer espacios específicos para estas actividades turísticas de manera que los clientes no molesten a las embarcaciones. El turismo azul es un sector muy atractivo para los inversores, generador de muchos empleos relacionados con el turismo y con importantes beneficios económicos. Por tanto, una política que sepa atraer inversores al sector y mejorarlo sería fundamental, y que permitiera además a las pequeñas empresas crecer y consolidarse aprovechando el gran número de turistas que llegan cada año a nuestro país. 

A menudo, la náutica sufre el estigma clasista de deporte de ricos. Para evitarlo hay que trabajar sobre todo la educación. En algunas escuelas de costa se está introduciendo el deporte azul como parte del currículo escolar, semana azul y/o como actividad extraescolar, pero todavía son una minoría. En este campo los deportes de nieve y el turismo de montaña son más conocidos y practicados. Su estrategia de divulgación es un camino  a seguir. 

El último desafío es el tema legal. Parece evidente que es necesaria una regulación más clara y acorde a la realidad que vive el sector. Como lo es el tema de los impuestos, basados en una regulación desligada de la realidad o la diferente interpretación de los países europeos, dando lugar a un baile de matrículas y triquiñuelas fiscales.  Todos debemos ser conscientes de que esto no es un juego y que cualquier persona que lleva una embarcación, por pequeña que sea, tiene importantes responsabilidades, por lo que hay que estar lo suficientemente preparados. Promover técnicas de navegación responsable puede ayudar a mitigar riesgos y fomentar prácticas más sostenibles y seguras en la náutica deportiva. El temario de las titulaciones y las competencias asignadas a cada una, debe revisarse de manera que haya más rigor y exigencia.

A menudo, la náutica sufre el estigma clasista de deporte de ricos. Para evitarlo hay que trabajar sobre todo la educación. En algunas escuelas de costa se está introduciendo el deporte azul como parte del currículo escolar, pero todavía son una minoría.

En conclusión, la náutica se enfrenta a una serie de desafíos complejos que van desde la preservación ambiental, la economía circular de nuevos materiales y energía renovable, la divulgación del amplio abanico de deportes náuticos, el desarrollo del turismo azul, la incorporación curricular en la educación, hasta cuestiones de seguridad y legalidad. Abordar estos retos requiere un enfoque integral que involucre la colaboración entre diferentes actores: educación, deporte, turismo, innovación, economía, formación y seguridad para disfrutar de esta apasionante actividad y cuidar de nuestras aguas.