Es nuestra obligación acercarnos a los jóvenes para abrirles los ojos a la economía azul

Cumplir con la dualidad de transversalidad/especialización se logra exclusivamente con una formación adecuada.

El sector marítimo-portuario es un claro motor de creación de empleo, pero paradójicamente, adolece de no cubrir convenientemente las necesidades de talento, a pesar de ser un sector de carácter estratégico para la economía nacional.

Está en nuestra mano (entidades del sector y centros formativos) y es nuestra responsabilidad, mostrar a los jóvenes que se les abre la oportunidad de formar parte de un sector esencial, que tiene presente y futuro.

Múltiples opciones laborales

Para atraer el talento al sector logístico-portuario, en primer lugar, hay que mostrar su atractivo y potencial, dado que hoy día el entorno marítimo sólo aparece en los medios de comunicación cuando hay alguna mala noticia (accidente marítimo, huelgas, subida de fletes…). Dar a conocer las muchas opciones laborales de la economía azul es uno de los objetivos que deberían marcarse las empresas y organizaciones del sector.

En segundo lugar, hay que ofrecer un plan de carrera dentro de las empresas, para que puedan crecer profesionalmente con equipos de trabajo en los que tengan oportunidad de desarrollarse. Hay que captarles con aspectos como la flexibilidad, la capacidad para viajar, etc.  

Los nuevos tiempos exigen de personas capaces de adaptarse a los rápidos cambios que se están produciendo a nivel global

Los nuevos tiempos exigen de personas capaces de adaptarse a los rápidos cambios que se están produciendo a nivel global, y los profesionales jóvenes son los candidatos más idóneos para esta rápida adaptación, dada su “plasticidad” a la hora de asumir cambios y novedades tecnológicas. 

Del mismo modo, los profesionales tienen, a su vez, el reto de cumplir con la dualidad de transversalidad/especialización. Es decir, se les va a exigir que tengan una transversalidad de conocimientos, pero al mismo tiempo se reclamará especialización en determinadas áreas. Conseguir esta dualidad va a redundar en una eficiencia en la productividad y un asentamiento en el mercado laboral. Esta dualidad se logra exclusivamente con una formación adecuada.

La retención del talento

Por lo tanto, de cara a un relevo generacional en el sector y a afrontar los nuevos retos que plantean los tiempos sumamente cambiantes en los que nos movemos, las opciones con las que contamos son, por una parte, un acercamiento al público joven y, por otra, ofrecerles la formación y la especialización necesarias para su desarrollo profesional.

No obstante, no sólo los más jóvenes tienen ante ellos el futuro del sector: cualquier profesional debe seguir aprendiendo y reciclándose, por lo que la formación continua (o reskill) se hace vital, para no quedarse fuera de mercado. El conocido lifelong learning o aprendizaje a lo largo de toda la vida, es hoy una realidad y prueba de ello es que la edad media de los alumnos de e-learning se disparó a consecuencia de la pandemia.

La alta especialización formativa en nuestro sector permite a los nuevos talentos procedentes de carreras tecnológicas conocer las particularidades de nuestra industria y, a los que ya están trabajando en ella, les ofrece un reciclaje continuo en las nuevas tecnologías. Por lo tanto, los desafíos para las empresas del sector pasan también por la retención del talento.