Nuevo atasco en la negociación sobre la estiba del puerto de Bilbao

Las negociaciones entre los sindicatos y las empresas de la estiba en el puerto de Bilbao no avanzan y la segunda reunión de la segunda ronda negociadora ha finalizado sin acuerdo. La reunión en el Consejo de Relaciones Laborales, de más de tres horas de duración, no ha fructificado y apenas se ha producido una tímida aproximación de posturas en lo relativo a las jornadas y los descansos. Con los deberes sin hacer, ambas partes tienen una cita el próximo miércoles 13 de enero en Madrid, en la sede del Ministerio de Trabajo y Economía Social (Mites). La directora general de Trabajo, Verónica Martínez, impulsora de la llamada “hoja de ruta para una solución negociada” tendrá que hacer un último esfuerzo para alcanzar un consenso que evite la ruptura de negociaciones. Esta situación llevaría al puerto vizcaíno de nuevo a terreno desconocido, con la única salida del arbitraje vinculante forzoso, una solución que no es del agrado ni de los sindicatos ni del propio Ministerio. En el recuerdo cercano, los 57 días de paros y movilizaciones que han provocado pérdidas irreparables al puerto de Bilbao, a su comunidad portuaria y a muchas empresas del tejido industrial del hinterland del puerto vasco.

Antecedentes

Las negociaciones arrancaron el pasado mes de diciembre con dos reuniones entre las partes que finalizaron sin avances. Con este magro bagaje, las partes viajaron a Madrid para intentar una solución negociada en el Ministerio de Trabajo y volvieron de vacío una vez más, pero con la intención de volver a intentarlo de nuevo. Tras la reunión del 30 de diciembre, en la que Bilboestiba CPE decidió no aceptar las condiciones expuestas por los representantes de los trabajadores, la patronal envió sus propuestas el pasado 5 de enero. Los sindicatos pidieron un aplazamiento de la última reunión, que debía tener lugar el viernes 8 de enero, con el fin de analizar las pretensiones de las empresas. Finalmente, la reunión se ha celebrado, pero el acuerdo se resiste a llegar.

Dado que no se han facilitado nuevas informaciones, podemos decir aquí cuales fueron los puntos de partida de las negociaciones. De un lado, los sindicatos reclaman la retirada del proceso de disolución del Centro Portuario de Empleo (Bilboestiba CPE), condición ya aceptada por las empresas; el incremento en la plantilla fija: la conversión de contratos temporales en indefinidos; el cumplimiento de los turnos de descanso, respetando el límite máximo de jornada anual y turnos de trabajo; la mejora en las condiciones de la maquinaria y las instalaciones de las empresas y la negociación de un nuevo convenio colectivo.

Por su parte, las empresas ofrecían la realización de 250 turnos anuales, obligatorios, respetando las horas anuales máximas de trabajo que marca el convenio, con el objetivo de aumentar el promedio actual de 30 horas semanales de trabajo efectivo por empleado; la regulación del descanso semanal para garantizar el servicio y un mínimo de dos días de descanso cada siete días; la reducción del salario del Grupo 1; y un plan contra el absentismo por la vía de la unificación de pluses.

En el apartado de “líneas rojas” las empresas de Bilboestiba no desean negociar nada que vulnere la legalidad vigente en lo referido a las denominadas “tareas complementarias puesto que se remite a que son asuntos ya sentenciados por el Tribunal de Luxemburgo (TJUE) y sobrelos que también se ha pronunciado el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV).

¿Arbitraje ineludible?

Los sindicatos aún ven posible un acuerdo entre las partes al que se puede llegar mediante la negociación de los puntos de fricción. Esta es también la opción preferida por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, dirigido por Yolanda Díaz, a quien no complace la intervención vía arbitraje o laudo de obligado cumplimiento. En lado opuesto de la balanza, las empresas componentes de Bilboestiba han pedido en varias ocasiones una solución mediada, que obligue a ambas partes. Esta posibilidad ha sido también aconsejada por la Autoridad Portuaria y respaldada por parte del Gobierno Vasco, el lehendakari Urkullu y la consejera Arantxa Tapia, mientras que la consejera de Trabajo y Empleo, Idoia Mendía, no desea esta solución. Tampoco el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, es partidario del arbitraje porque entiende que su departamento tiene muy poco margen de maniobra.

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