Nunca se ha presentado un nuevo año con tantas incógnitas como el 2022

Nuria Lacaci

Secretaria General de la Asociación de Cargadores de España (ACE)

En los próximos meses esperamos que la cadena de suministro siga trabajando de una manera eficiente y competitiva.

Nunca se ha presentado un nuevo año con tantas incógnitas como se presenta el 2022, con la mayoría de los factores que influyen de manera determinante en la gestión de la cadena de suministro todavía por definir. 

Se espera que el consumo se estabilice a lo largo del primer trimestre del año, pero, todo indica, que lo hará en cifras superiores al 2019, año previo a la pandemia, lo que añadido al hecho de que el ecommerce ha llegado no solo para quedarse, sino para crecer, seguirá demandando una cadena de suministro muy bien engrasada.

Una demanda elevada de transporte va a convivir muy mal con el recrudecimiento de la crisis sanitaria. Por una parte, se está dando un descenso en la movilidad personal que, a su vez, afecta al transporte de mercancías. Ya estamos sufriendo la cancelación de líneas ro-pax, o la falta de vuelos de larga distancia, y no hay que olvidar que el 90% de la carga aérea viaja en aviones de pasaje. Por otra parte, nos estamos encontrando con cierres de fronteras y nuevas restricciones que pueden ocasionar desvíos de buques, o cierres de terminales por Covid, como ya sucedió el pasado verano en los puertos de Yantian y Ningbó.

A lo largo del 2022 iremos viendo si los requisitos de descarbonización del transporte desembocan en una rápida adaptación de toda la cadena de suministro, o más bien será Europa y los EE.MM, los que tendrán que ajustarse a una realidad que nos dice que no hay alternativas tecnológicas con unos costes asumibles, al menos para determinados vehículos y distancias.

Por sectores…

El transporte por carretera tiene un problema de falta de conductores que no responde a una situación coyuntural y no se va a solucionar cuando la demanda de consumo se estabilice. Se trata de un problema estructural que se da no solo en Europa, sino también en EE UU o Japón, y no tiene una fácil solución porque no responde a un único motivo. La dificultad de conciliar la vida familiar y laboral, sobre todo en el caso de conductores de transporte internacional, unos salarios que no compensan los largos periodos fuera de casa, o unos prolongados tiempos de espera en las operaciones de carga y descarga, hacen que el sector tenga poco atractivo y se frene la incorporación de nuevos trabajadores.

A lo largo del 2022 iremos viendo si los requisitos de des­carbonización del transporte desembocan en una rápida adaptación de toda la cadena de suministro

También el precio del gasóleo va a marcar la forma en que se planifica y ejecuta el transporte. El combustible es responsable de alrededor del 30% de la estructura de costes de las empresas de transporte por carretera y al representar este modo de transporte el 80% del total, implica que el movimiento de mercancías va a ser muy dependiente del precio de los combustibles. 

La distribución urbana de mercancías se enfrenta a una situación, no solo de elevados precios de gasóleo sino también de gas y electricidad, que va a penalizar a aquellas empresas de transporte que hayan apostado por estos combustibles para cumplir las exigencias de los ayuntamientos en materia de emisiones. 

Pasado el Año Nuevo Chino, debería empezar a equilibrarse la oferta y demanda de transporte marítimo, para dar lugar a la tan ansiada bajada de los fletes. Veremos si a lo largo del 2022 se vuelve a un nivel de precios que, como sucedió en el 2008, facilite la salida de la crisis a través del comercio internacional.

La estrategia de integración vertical de las navieras presenta un riesgo que se habrá de valorar.

La fragilidad actual de las cadenas de suministro mantendrá la necesidad de acortar los tiempos de tránsito y, por tanto, la relocalización de proveedores en el Norte de África, lo que hará que se consoliden nuevas oportunidades para el short sea shipping.

Todo parece indicar que las navieras van a continuar con su estrategia de integración vertical que les está llevando a profundizar en la cadena de suministro, para convertir el “puerto a puerto” en un “puerta a puerta”, siendo agentes de aduanas, transitarios, operadores logísticos, operadores ferroviarios, empresas de transporte terrestre, etc. El hecho de que un mercado ya de por sí muy concentrado aglutine otras actividades económicas del mismo sector de actividad presenta un riesgo que se habrá de valorar.

El tren debería empe­zar a beneficiarse de los Fondos Next Generation para actuacio­nes que potencien la intermo­dalidad y, sobre todo las auto­pistas ferroviarias

En relación al transporte ferroviario deberíamos ver los avances del Corredor Mediterráneo, algo vital para contribuir al objetivo establecido por el Mitma en su Plan Mercancías 30, que supone doblar la cuota ferroviaria hasta el 10% en el 2030. Cuanto más se retrase su ejecución más difícil será cumplir este objetivo ligado a la descarbonización del transporte.

Además, el tren debería empezar a beneficiarse de los Fondos Next Generation para actuaciones que potencien la intermodalidad y, sobre todo las autopistas ferroviarias, que facilitan que el camión se suba al tren, contribuyendo así a paliar la alarmante falta de conductores.

La fragilidad de las cadenas de suministro hará que se consoliden nuevas oportunidades para el short sea shipping.

La carga aérea se tendrá que enfrentar a grandes retos. La falta de vuelos de pasaje y, por tanto, de espacio de carga, obligará al sector a incrementar los aviones cargueros que, hoy por hoy tienen una representación mínima, y a reconvertir aviones de pasaje en cargueros. Si no se hace así, el transporte aéreo dejará de ser una alternativa adecuada para determinadas mercancías.

En los próximos meses veremos cómo se van despejando las incógnitas relacionadas con la oferta y la demanda de transporte y los factores que han desencadenado la crisis actual, y esperamos que se vuelvan a dar las circunstancias necesarias para que la cadena de suministro siga trabajando de una manera eficiente y competitiva.