Operadores portuarios y demanda de ocupación

Enric Colomer

Jefe de Estudios Adjunto del UniportBilbao

Las instituciones deberían realizar una comunicación lo más efectiva posible. Comunicación que posibilite el acercamiento de la sociedad al sector productivo, visibilizando a los operadores portuarios como una salida profesional y formativa con un presente real y un futuro envidiable

Las operaciones y servicios portuarios constituyen un conjunto de conocimientos vinculados a servicios marítimos y terrestres relacionadas con el tráfico portuario, que se desarrollan desde el momento de la solicitud de escala del puerto hasta el depósito de mercancías o pasajeros en el muelle, pero también el conocimiento de los reglamentos reguladores de las mismas.

Son las empresas que prestan los servicios en los puertos, directamente relacionados con la entidad portuaria; tales como carga, descarga, almacenamiento, practicaje, remolque, estiba y desestiba, manejo terrestre o porteo de carga, dragado, clasificación, reconocimiento y usería, las encargadas de desarrollar estos servicios.

Los alumnos del Institut Les Salines del Prat Llobregat en una visita donde pudieron comprobar la operativa del puerto de Barcelona

Desde hace años diferentes organizaciones, entre otras la Fundación Barcelona FP, han realizado estudios para determinar las necesidades de mano de obra que los operadores portuarios demandan en un mercado laboral cada vez más cambiante y competitivo.

Por un lado se muestran los perfiles industriales y de otro lado los perfiles vinculados a la gestión y organización de estos servicios que requieren las empresas del sector.

Es evidente que la demanda de mano de obra cualificada existe y que un sector claramente en crecimiento no dejará de necesitar más personas formadas y capacitadas.

¿Pero cómo afrontamos este problema?

Bajo mi modesto punto de vista debamos dirigir nuestras acciones en diferentes líneas de actuación:

1. Tenemos un grave problema de comunicación, la sociedad en general desconoce el sector productivo, las actividades que desarrolla y por ende su necesidad de mano de obra cualificada.

La población en general relaciona el puerto con la pesca o con las actividades recreativas. No piensa en la dependencia cada vez más patente que tenemos de los servicios logísticos y de los operadores portuarios, responsables del suministro de más del 80% de los productos que consumimos a diario.

Así, las instituciones deberían realizar una comunicación lo más efectiva posible. Comunicación que posibilite el acercamiento de la sociedad al sector productivo, visibilizando a los operadores portuarios como una salida profesional y formativa con un presente real y un futuro envidiable.

Si conseguimos este propósito, dispondremos de personas que quieran formarse y capacitarse para trabajar en el sector y por tanto se realizará la adquisición de talento. Talento del que tanta necesidad tienen las empresas que realizan las actividades de operador portuario.

Los perfiles demandados por las empresas del sector deben ser conocidos por las organizaciones educativas y estas últimas, deben propiciar una adecuación de la formación que posibilite la satisfacción de dicha demanda. Empresa y centro formativo deben ir de la mano.

Como profesor de Formación Profesional en el Instituto Les Salines (El Prat de Llobregat) interpreto esta acción como una mayor y mejor comunicación a nuestros clientes potenciales (el alumnado) que permita el acercamiento y conocimiento de los estudios vinculados a los Ciclos Formativos de Grado Superior que impartimos (Comercio Internacional y Transporte y Logística). 

La demanda de titulados es altísima y su grado de inserción laboral supera el 90%, pero las promociones de alumnado son todavía insuficientes para satisfacer los requerimientos que demandan nuestros partners empresariales.

2. Los perfiles demandados por las empresas del sector deben ser conocidos por las organizaciones educativas y estas últimas, deben propiciar una adecuación de la formación que posibilite la satisfacción de dicha demanda. Empresa y centro formativo deben ir de la mano.

Debemos afrontar esta cuestión siendo lo más sinceros y proactivos posibles. No tiene sentido que las empresas requieran personas con una capacitación y conocimientos determinados y que las instituciones educativas formen y capaciten al alumnado en otros. Como he dicho con anterioridad, empresas y centros educativos deben ir de la mano.

¿Cómo podemos afrontar este reto?

Las prácticas del alumnado en las empresas deberían ser fundamentales y necesarias, apostando claramente por la formación Dual. Todos sabemos que “los oficios” se aprenden en el lugar de trabajo. Los centros educativos podemos proveer de conocimientos y capacidades básicas a los estudiantes, pero si realmente queremos generar mano de obra cualificada, el valor añadido que aportan las empresas es absolutamente indispensable y necesario en el proceso formativo de las personas.

Pero no solo debe haber un acercamiento del alumnado, los formadores (el profesorado) deben conocer de primera mano como funcionan las empresas, es muy importante que el tejido empresarial posibilite a los formadores la formación continua que requieren para trasladar los conocimientos y propiciar la capacitación de los estudiantes.

Miguel Ángel Noval y Enric Colomer, director y jefe de Estudios Adjunto del Institut Les Salines del Prat de Llobregat, respectivamente

Por último, las instituciones educativas deben permitir unos aprendizajes adaptables a las necesidades cambiantes del sector. Los currículums formativos deben ser más flexibles y adaptables a la realidad que demandan las empresas, posibilitando especializaciones y adaptaciones curriculares al entorno productivo.

Si conseguimos aunar esfuerzos entre el tejido empresarial y los centros educativos, con la ayuda de las instituciones. Y además conseguimos que el sector se dé a conocer como se merece, llegando el mensaje a la sociedad, se posibilitará la captación de talento y con la captación del talento, y su adecuada formación y capacitación, podríamos resolver los problemas de la demanda de ocupación que ahora mismo padecen los operadores portuarios.