Pandemia, cambio de paradigma y resiliencia

Genoveva Climent

Directora Comercial y Desarrollo del Negocio del Port de Tarragona

Tras la primera ola de la pandemia, entre los restos del naufragio aparecieron algunos elementos de valor: una aceleración de la transformación digital del sector, una mayor concienciación de las debilidades de las organizaciones, y una mayor reflexión estratégica a medio y largo plazo, entre otros, que han obligado a abrir los ojos ante unos acontecimientos -no tan lejanos- que generarán un cambio de paradigma

Al principio del 2020 los planes estratégicos de la mayoría de las empresas se centraban en plantear acciones ante el fin de la desaceleración de la economía mundial, la estabilización de la economía española en un crecimiento del 1,6% y ante riesgos claves como las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, el Brexit, las elecciones norteamericanas y las tensiones geopolíticas con consecuencias sobre el petróleo. Y, en un segundo plano, quedaba el estudio, la investigación y el dimensionamiento de los efectos derivados del cambio de paradigma económico de las próximas décadas.

Pero la aparición de un elemento disruptivo como la pandemia del Covid-19 a escala mundial truncó este planteamiento y obligó a fijar la atención en la elaboración de planes de contingencia, en la adopción de medidas de seguridad y sanitarias, y en la adaptación de las organizaciones a un entorno en constante cambió y enormemente amenazador.

Tras la primera ola de la pandemia, tras una especie de “sálvese quien pueda”, entre los restos del naufragio aparecieron algunos elementos de valor: una aceleración de la transformación digital del sector, una mayor concienciación de las debilidades de las organizaciones, y una mayor reflexión estratégica a medio y largo plazo, entre otros, que han obligado a abrir los ojos ante unos acontecimientos -no tan lejanos- que generarán un cambio de paradigma.

La disminución de producción de petróleo, la lucha contra el cambio climático y la apuesta por un crecimiento económico sostenible son temas que han ganado visibilidad y centralidad en la planificación estratégica de las empresas y organizaciones. Esto se hace muy evidente en el caso de la Unión Europea a la vista del plan de rescate Next Generation para la recuperación y resiliencia, con 672 millones de euros de fondos, y un fondo estructural de 47.000 millones, donde la base es la transición ecológica, 37% de las subvenciones, y digital, un 20%.

El Port de Tarragona coincide en este planteamiento y su posicionamiento en pro de un crecimiento sostenible es firme. En ello va su supervivencia como uno de los mayores puertos del sistema portuario estatal y su contribución al crecimiento y desarrollo de su hinterland. En julio, la Autoridad Portuaria de Tarragona presentaba un Plan de Sostenibilidad que eliminará el 99% de las emisiones de C02 en el 2030 basado en 3 ejes, 23 objetivos y 82 acciones con claras apuestas, entre otras muchas, por las energías renovables y el fomento de actividades económicas respetuosas con el entorno natural. En este sentido, el mes pasado, el Port se sumó a la Plataforma Hidrogen Verd Catalunya Sud en un pool de 50 instituciones, administraciones y empresas, con la mirada puesta en las nuevas soluciones energéticas verdes que se implementaran en la próxima década y en las nuevas oportunidades de negocio que suponen la producción, almacenamiento y consumo de esta energía.

El Port de Tarragona está preparado para dar el salto definitivo al ferrocarril con la Terminal Intermodal de La Boella y la conexión ferroviaria de todos sus muelles. Y el 2021 será el año del impulso definitivo de nuevos proyectos como la Terminal Intermodal de Guadalajara en la Ciudad del Transporte-Puerta Centro que lo aproximará a su hinterland y el desarrollo de la Zona de Actividades Logísticas

En paralelo, el Port continúa apostando por la sostenibilidad ligada a la cadena logística, basada en la eficiencia, la digitalización y la intermodalidad (ferrocarril). Este año, se ha caracterizado por el aumento de las operativas en ferrocarril hacia el hinterland, gracias a un esfuerzo inversor para el desarrollo de infraestructuras para facilitar el cambio modal al ferrocarril.

El Port de Tarragona está preparado para dar el salto definitivo al ferrocarril con la Terminal Intermodal de La Boella y la conexión ferroviaria de todos sus muelles. Y el 2021 será el año del impulso definitivo de nuevos proyectos como la Terminal Intermodal de Guadalajara en la Ciudad del Transporte-Puerta Centro que lo aproximará -aún más- a su hinterland y el desarrollo de la Zona de Actividades Logísticas que pone en el mercado un millón de metros cuadrados de suelo logístico con excelentes conexiones ferroviarias y por carretera, en un momento de gran demanda y escasa oferta.

Todo ello, junto con la apuesta por la digitalización (por ejemplo, el SEA-Sistema de Entrega de Agroalimentarios) y el compromiso por un crecimiento sostenible, sitúa el Port de Tarragona en una excelente posición para afrontar el futuro.

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