La pandemia ha movido nuestros cimientos y los gobiernos deberían plantearse un cambio en el modelo de producción industrial

José Vicente Dolz

Director de Asthon Cargo Valencia

Hemos estado deslocalizando nuestra industria nacional. Cambiar todo esto no es nada fácil, pero estamos viendo que lo que está sucediendo en el último año y medio está moviendo los cimientos y los gobiernos deberían plantearse un cambio en la producción en la industria nacional.

Aunque resulta un poco atrevido vislumbrar cuando los precios de los fletes tenderán a normalizarse, pienso, siendo optimista, que en el segundo semestre del 2022 la situación podría mejorar. Sin embargo, bajo mi punto de vista, el tema de la pandemia sigue siendo clave para que tanto esto como el resto de cosas se vayan arreglando, puesto que, si esto no sucede, creo que tendremos en el próximo año una situación muy similar a la que tenemos hoy.

Durante muchos años, posiblemente más de 40, hemos estado deslocalizando nuestra industria nacional, pasando a comprar productos más competitivos en precio en el Lejano Oriente. Cambiar todo esto de un día para otro no es nada fácil, pero estamos viendo que todo lo que está sucediendo en el último año y medio está moviendo los cimientos y los gobiernos deberían plantearse un cambio en la producción en la industria nacional. Es evidente que dependemos mucho de mercados externos y esto debería ser un motivo de reflexión importante.

En el primer eslabón de la cadena logística, que es la producción de la mercancía en origen, ya comienzan los desajustes 

En la cadena logística, hay una gran cantidad de factores que intervienen. En el primer eslabón, que es la producción de la mercancía en origen, ya comienzan los desfases, porque son los propios proveedores los que reciben la materia prima con retraso, a partir de ahí, seguimos sumando, cierres de fábricas por efectos del Covid, falta de contenedores, espacio en los buques, etc., etc., así hasta el último eslabón que es la entrega de la mercancía hasta su destino final.

Actualmente, todos los profesionales conocemos en qué estado tan lamentable se encuentra la red logística, no hay suficientes contenedores en los puertos, los buques se retrasan continuamente y los flujos de contenedores no funcionan correctamente. Esto hace muy complicado mantener lo que antes estábamos acostumbrados, aunque si bien es cierto, que el análisis se hace bajo el prisma del efecto la pandemia, que es lo que en gran parte está alterando la situación actual mundial. Y si a todo esto, hay que añadir la constante subida de los precios de la energía, es un punto más de inflexión importante que afecta a todo y da la sensación de que no hay nadie capaz de frenarlo a corto plazo.

Aunque no soy economista y no soy un experto financiero, ya hace tiempo que tengo la sensación de que hemos llegado al final de un ciclo económico mundial y que algo tiene que suceder para que todo esto cambie, si bien yo no sé con exactitud cuál es la solución.

Los consumidores finales se ven afectados y la inflación continúa subiendo de manera progresiva

Volviendo al coste de los fletes y los costes del transporte. Los comerciantes, si no repercuten el aumento de los costes de su materia prima y los costes del transporte en sus productos, al final acabarán cerrando sus empresas, porque no pueden absorber una incidencia tan grande en sus márgenes comerciales. Todo esto ya se está repercutiendo en los consumidores finales, lo estamos viendo día tras día, la inflación está subiendo de manera progresiva.

Estos consumidores no son plenos conocedores del papel de la logística y del transporte, quizá porque los medios no informan lo suficiente. Los profesionales del sector, sabemos que esta situación ya la llevamos arrastrando más de un año con unos precios de los fletes desorbitados. La logística es sólo responsable de una parte de ese aumento, puesto que también están aumentando las materias primas o los salarios en otros países, y todo es una cadena en la que la logística es tan solo un eslabón.

Por último, existe una cierta psicosis entre los consumidores respecto a la falta de productos para la campaña de Navidad. Si bien es cierto, por todo lo comentado anteriormente, es posible que ciertos productos de alta demanda no los haya en las mismas cantidades que en años anteriores, puesto que no se está produciendo una cadena de suministro normal, hay retrasos en las entregas y quizá menos productos en el mercado, pero ese alarmismo tan grande, no está del todo justificado.