El paradigma de la nueva logística ha llegado

La comunidad logística-portuaria es capaz de adaptarse al medio, y sobreponerse a los obstáculos como se viene demostrando en la pandemia que todavía no podemos decir que ha quedado atrás. El profesional de la logística es capaz de reinventarse y confía en su entrega y dedicación en un ecosistema de competitividad máxima.

La palabra paradigma y sus sinónimos son las que más llaman la atención en las tribunas de los colaboradores que nos iluminan en esta revista sobre lo retos a los que se enfrentará la logística global en el 2022. Aunque parece que el cambio de paradigma ya llegó en el 2021, y el comercio exterior se encuentra ante un nuevo modelo y casuística que se verán confirmados en el 2022.

La comunidad logística-portuaria es capaz de adaptarse al medio, y sobreponerse a los obstáculos como se viene demostrando en la pandemia que todavía no podemos decir que ha quedado atrás. El profesional de la logística es capaz de reinventarse y confía en su entrega y dedicación en un ecosistema de competitividad máxima.

Un ecosistema logístico que está viviendo una disrupción de la cadena de suministro que se ha visto tensionada por un espectacular “boom” del consumo que desea recuperar el tiempo perdido. Un incremento de la demanda que cogió desprevenidas a las navieras con capacidades reducidas y escasez de equipos. Esta situación ha hecho aumentar los costes y los fletes, sin que los expertos sepan vislumbrar cuando los precios volverán a una supuesta normalidad. Aunque avisan que no volverá a ser lo mismo que antes.

En este nuevo escenario, todos los operadores logísticos se verán obligados a afrontar el 2022 con la misma voluntad de servicio y agilización del comercio con la que siempre han operado.

Nunca un nuevo año ha presentado tantas incógnitas como el 2022. Hace ahora un año y medio, no podíamos imaginar lo que estamos viviendo, ni la disfunción de la cadena de suministro global que podría producirse. Era inimaginable. Este año que entra, será el punto de inflexión definitivo para la logística. 

Ilusos de nosotros que pensábamos que en el 2022 ya no nos enfrentaríamos a la multitud de problemas que ha traído la pandemia y que sería un año en el que todos nuestros dolores de cabeza desaparecerían. Creíamos que tendríamos al fastidioso virus bajo control, que los indicadores se normalizarían de una vez por todas y que el 2022 sería un año rentable y fantástico, pero analizando el panorama, no invita a ser demasiado optimistas, aunque nunca debemos perder la esperanza. Debemos considerar que el próximo año 2022 nos traerá una mayor tranquilidad, aunque, sin olvidar, que habrá miles de riesgos y circunstancias que no podremos evitar. Aunque siendo realistas, después de dos años de pandemia, el sector logístico ha evolucionado y se ha visto obligado a sufrir diferentes y continuos cambios, por lo que es difícil predecir cómo será el próximo.

El sector público-privado deberá resolver la preocupante falta de conductores de camiones

Estamos viendo que las cargas se retrasan y por varias razones, los tránsitos se acaban alargando. Con todo esto, las navieras están pasando por uno de sus mejores momentos económicos en mucho tiempo, y todo indica que resistirán todo lo que puedan, ya que, como se ve, tienen el control. Y, además, entre las miles de problemáticas que aparecen día tras día, el transporte por carretera tiene un problema de falta de conductores. En este nuevo escenario, todos los operadores logísticos se verán obligados a afrontar este nuevo año con la misma voluntad de servicio y agilización del comercio con la que siempre han operado. 

En definitiva, dejamos atrás un año que nos ha hecho reflexionar y aprender, y entramos en un año lleno de incógnitas y en el que los retos que se avecinan serán emocionantes, aunque causen incertidumbres.

En busca de nuevas alternativas 

La perturbación causada por la pandemia en las cadenas logísticas ha obligado a todos los actores del sector a buscar alternativas a sus métodos habituales de transporte. 

En un entorno tan incierto como el actual, hace que hagamos de la agilidad una cuestión imprescindible y prioritaria, ya sea adaptando la oferta, creando, por ejemplo, nuevas rutas ferroviarias para evitar la congestión en los puertos o estando atentos a la posibilidad de nuevas rutas comerciales. Además, una de las tendencias que estamos viendo para el 2022 es la progresiva apuesta por el transporte aéreo para reducir los tiempos de espera y ganar en efectividad. Por ello, diversas navieras han decidido entrar en el mundo del transporte aéreo, un factor de transformación a corto plazo al que habrá que estar muy atentos y al que todos tendremos que adaptarnos.

En este año que entra, los distintos actores logísticos tendrán que hacer uso de su ingenio y buscar alternativas con las que operan actualmente para gestionar la situación de la mejor manera posible. Esto, desgraciadamente, se traslada al consumidor final, del que se espera que sea capaz de soportar este aumento de costes y un servicio de entrega más prolongado.

El ecosistema logístico está viviendo una disrupción de la cadena de suministros que se ha visto tensionada por un espectacular “boom” del consumo

Los diferentes acontecimientos provocados por la pandemia han hecho que la demanda vaya en aumento, a niveles inimaginables. Y lo vemos cada día. Tras un periodo de estancamiento, el público vuelve a tener ganas de salir y gastar. Durante el periodo de confinamiento, la demanda en el sector logístico se disparó debido a los cambios en los hábitos de consumo de la población. Ejemplo de ello es el aumento del ecommerce, el cual ha logrado convertirse en el principal motor de crecimiento del mercado logístico. 

Próximos a la campaña de Navidad, los consumidores y comerciantes están ligeramente preocupados por la posible falta de productos para estas fechas. Es cierto que los productos más demandados pueden no estar disponibles en las mismas cantidades que en años anteriores, ya que la cadena de suministro no funciona con total normalidad, lo cual conlleva a serios retrasos en las entregas. Para entender todo esto solo hace falta ver las decenas de buques de contenedores que están esperando para entrar en los grandes puertos de todo el mundo para descargar sus mercancías, sumándole que los precios para un transporte de contenedor cuestan tres veces más que a principios de año y hasta diez veces más que antes de la pandemia. La demanda colectiva está provocando, ya que, hoy por hoy, el abastecimiento sea complicado. 

Un año marcado por la dependencia del gigante asiático 

Otros de los principales acontecimientos a los que los actores logísticos tendrán que hacer frente es la dependencia del gigante asiático. 

Sin duda, en el 2022 seguirá en auge el endurecimiento de las relaciones comerciales entre los Estados Unidos y China. Las dos potencias, en su lucha por conquistar el planeta, buscan forzar a los países a escoger un bando u otro para imponer restricciones comerciales e incluso sanciones económicas como medidas de presión y de esta forma, ganar la partida.

A lo largo del pasado año ya pudimos apreciar los primeros atisbos de la dependencia de Europa con respecto a China. Un ejemplo claro de subyugación a la coyuntura china lo hallamos en el sector de la industria automovilística, que ha soportado constantes parones de actividad en las principales fábricas por falta de microchips. Debido a ello se prevé que la escasez continúe en el 2022, pudiendo incluso empeorar. Además, estar entre los brazos del gigante asiático implica, entre otros, escasez de productos imprescindibles para la fabricación de productos básicos en nuestro territorio. Veremos que es lo que el año 2022 nos depara. 

El 2022 será un año de cambios y también de incógnitas

Digitalizarse o morir en el intento 

Sin duda alguna, no podemos olvidar la tecnología. La pandemia ha hecho que los profesionales del sector logístico se replanteen la forma en la que estaban trabajando. Se debe seguir siendo competitivo, por lo que, adaptarse a los diferentes cambios que se producen en el entorno se convierte en una obligación. Toda la cadena debe estar preparada para hacer frente a imprevistos, ya que los cambios son rápidos, constantes y trascendentes. Los progresos tecnológicos han permitido durante estos años perfeccionar la cadena logística y ahora hay que seguir apostando por ella incorporando su digitalización si queremos conseguir una cadena de suministro ágil que permita adaptarse rápidamente a las necesidades del mercado.

Otro de los principales acontecimientos a los que los actores logísticos tendrán que hacer frente y que han marcado y marcarán gran parte de su futuro es la dependencia del gigante asiático. 

El sector necesita digitalizarse y para ello son imprescindibles las herramientas electrónicas y digitales que permiten compartir datos de forma fácil, segura e instantánea. El compromiso y la coordinación de todas las partes implicadas serán fundamentales para lograr resultados en un futuro.

La sostenibilidad, un gran reto para el futuro 

El cambio climático es una evidencia a la que no podemos negarnos, ni como individuos ni como agentes logísticos. La conversión del sector a las nuevas políticas de descarbonización no será fácil y supondrá un nuevo reto de cara al próximo año. La sostenibilidad no solo pasa por adaptar los vehículos y los buques para que se transformen en elementos no contaminantes, sino que, también deberán adecuarse empresas y organizaciones.  

Las empresas han adquirido el compromiso y trabajan para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en sus operaciones, pero el desafío más grande que tienen por delante es el de cumplir el objetivo de la UE de reducir las emisiones de gases en al menos un 55% para el 2030. El paquete de medidas Emissions Trade System de la UE, es una necesidad, pero también va a tener un efecto negativo, ya que la propuesta original sobre los regímenes de emisión penalizará los transbordos en los puertos del Sur de Europa y supondrá una gran pérdida de competitividad, aunque, con todo, está claro que la necesidad de garantizar la sostenibilidad medioambiental es cada vez más importante.

El transporte ferroviario deberá aprovechar las oportunidades que seguro se le presentarán

Volver a la normalidad: la gran incógnita 

¿Cuándo volveremos a la situación anterior a la pandemia? Es una gran incógnita.

La inestabilidad de lo que estamos viviendo y la experiencia adquirida durante los dos últimos años de pandemia nos tiene que hacer prudentes. 

Todos los agentes implicados conocen el estado en que se encuentra la red logística, no hay suficientes contenedores en los puertos, los buques sufren continuas demoras y los flujos de los contenedores no funcionan adecuadamente y a todo ello, hay que añadir la constante subida de los precios de la energía y los fletes. Esto hace muy difícil mantener el suministro y los costes a los que estábamos acostumbrados. 

Para el próximo año, las previsiones del Fondo Monetario Internacional han pronosticado que España será una de las economías avanzadas con mayor índice de crecimiento, debido fundamentalmente al tipo de economía de nuestro país, una economía diversificada y con una gran proyección internacional. Esta predicción nos invita a ser optimistas, pero probablemente no recuperaremos los niveles anteriores a la pandemia hasta, quién sabe, dentro de unos años.

2022: ¿Qué debemos tener en cuenta? ¿A qué debemos hacer frente?

Las tribunas de los profesionales que han colaborado en esta última revista del 2021, quizás no resuelvan totalmente las claves de lo que nos deparará el 2022, pero coinciden que estamos en un proceso de transformación de la logística, y que los operadores están dispuestos a acometer las acciones necesarias para adaptarse a la ola de los cambios.

Los retos y pros

  • El aumento de la demanda
  • Procesos de adaptación
  • Digitalización
  • Sostenibilidad
  • Nuevos modos de transporte
  • Recuperación
  • Amplios avances y medidas para frenar el Covid
  • La logística crea nuevos puestos de trabajo
  • El despegue de la economía azul

Los temores y contras

  • El aumento de costes y el precio de los fletes
  • Las consecuencias del Emissions Trade System para los puertos 
  • Tensiones, incertidumbres, saturación e incógnitas en la cadena de suministro de mercancías
  • Impacto del Brexit en sus últimas fases
  • Conflicto comercial entre Estados Unidos y China
  • Falta de conductores para el transporte terrestre de mercancías