Pase lo que pase, los consignatarios estaremos

Me pedían ahora que diese mi opinión sobre ¡¡las perspectivas para el 2023!!, ¿quién se atrevería? simplemente mencionar que Europa y el mundo Occidental está padeciendo una inflación que no se recordaba en años.

Parece razonable que cualquier reflexión que se haga sobre la situación general en nuestro país, tenga que hacer referencia a la dichosa pandemia, que efectivamente nos tuvo a todos durante un par de años (y aún anda ahí la cosa…) con el estrés al 100% y nos obligó a cambiar nuestras costumbres y por ende nuestras vidas de forma considerable, tanto en lo social como en el mundo del trabajo, creando situaciones absolutamente nuevas e impensables un par de años antes, sobre todo en lo que concierne a las tecnologías de la comunicación. Se aceleraron algunos procesos que ya habían empezado, aunque discretamente, y a mostrar su importancia, como el trabajo desde casa o las reuniones online a todos los niveles, desde simples meetings de trabajo hasta consejos de administración o asambleas generales, como fue el caso de nuestra asociación de consignatarios (ASECOB). La economía en general y el sector logístico al que pertenecemos en particular, se resintieron considerablemente, aunque este último mostró claramente su importancia y su capacidad para, dentro de lo posible, paliar las dificultades de toda la sociedad.

Fueron tiempos duros, pero salimos adelante comportándonos todos con serenidad y haciendo gala de una conciencia ciudadana para muchos insospechada, pero siempre gratificante.

Con esfuerzo, las cosas comenzaban a ir mejor, daba la impresión de que la economía empezaba a recuperarse, había señales positivas, cuando a finales de marzo del 21, el “Ever Given” encalla cruzando Suez y bloquea el Canal creando un tapón que paraliza el tráfico marítimo global en ambos sentidos, manteniendo a más de 400 buques fondeados a la espera de la solución. Esto naturalmente crea una tensión en el transporte marítimo que, junto a otros factores, acaban por provocar una crisis en la distribución a nivel mundial, que afecta a las industrias, sobre todo en Europa, que se ven forzadas a reducir considerablemente su producción por falta de suministros de todo tipo. Una vez más, el mundo de la logística entra en el primer plano de la actualidad y de nuevo sus repercusiones afectan a todo tipo de bienes que solían ser comunes y asequibles sin dificultad en el mundo Occidental. También de esa inesperada “catástrofe”, empezábamos a recuperarnos, no sin antes asistir a un escenario de incremento desmesurado de los fletes en general y de los de contenedores en particular que multiplicaron los ingresos (y los beneficios) de las navieras de forma escandalosa, llegando los gobiernos de algunos países a tomar medidas al respecto. Estas reflexiones no pretenden ser un relato de desgracias, ni mucho menos, más bien, diría yo, lo que tratan de mostrar, es la agilidad de nuestro sector para hacer frente a situaciones negativas, graves y sobrevenidas, sin previo aviso alguno. Al final, el 2021 no acabó siendo tan malo para el sector, como podría haberse pensado visto lo visto.

Con ese espíritu de superación y optimismo comenzaba el 2022, con los tráficos en aumento, el mundo de los cruceros recuperándose de forma firme y consistente, las empresas del mundo de la logística, retomando las importantes cuestiones globales, la transformación tecnológica, la sostenibilidad, la digitalización, el blockchain ….las navieras, agudizando su ingenio para poder contribuir a la descarbonización, impulsando el uso de nuevos combustibles, todavía un poco en pañales, en sus nuevas construcciones y en fin, mirando al futuro cercano con confianza y esperanza de poder recuperar la senda de crecimiento que sin duda el año parecía poner delante de nosotros, pero una vez más, un hecho completamente ajeno a nuestro mundo de la logística y el transporte marítimo, convulsionó nuestra existencia y nos puso a prueba, ¡¡otra vez!! El 24 de febrero, el Sr. Putin decide, por su cuenta y sin previo aviso, iniciar una invasión de Ucrania que, aparte de las tremendas y horribles consecuencias humanitarias, ha vuelto a poner patas arriba el mundo en general y, ¡¡cómo no!!, el sector logístico en particular, bloqueando el Mar Negro y con ello el importantísimo tráfico que generan los puertos ucranianos y fundamentalmente el tráfico de graneles agroalimentarios, que abastecían no solo a una buena parte de Europa (España incluida) sino también a países en desarrollo para los que estos tráficos resultaban vitales y abriendo además con el chantaje del gas natural, una crisis energética mundial, incluso con episodios de difícil justificación, como el “atentado” al gasoducto Nord Stream, que han llevado a los países occidentales y a Europa en particular, a tener que hacer frente a situaciones hasta hace poco impensables.

Está empezando a notarse que las mercancías que llegan a los puertos no salen de ellos ya al ritmo que lo hacían antes

Con todo este “background” me pedían ahora que diese mi opinión sobre ¡¡las perspectivas para el 2023!!, ¿quién se atrevería? simplemente mencionar que Europa y el mundo Occidental está padeciendo, a raíz de todo lo expuesto en párrafos anteriores, una inflación que no se recordaba en años. El BCE vaticinando que Alemania e Inglaterra entrarán en recesión ya a principios de año, para España dan un crecimiento del PIB del 1,2% en el 2023 y en un medio del Norte de Europa, decían que los puertos de  Rotterdam, Amberes y Hamburgo están acusando ya una ralentización en este tercer trimestre. Porque obviamente los costes de la energía no sólo están encareciendo la producción de bienes sino también los de la cadena logística en general y tengo que decir por propia experiencia que si bien este año acabará sin ser malo para los puertos españoles, creo que todos estamos empezando a notar que las mercancías que llegan a nuestros puertos no salen de ellos ya al ritmo que lo hacían antes. Que la industria española que importa materias primas o productos para transformar, también está empezando a notar ese lógico, dadas las circunstancias, bajón en el consumo. Y si a esto añadimos que tanto el BCE como la RF USA están subiendo los tipos de interés, cabría pensar honestamente que a corto plazo, las cosas no pintan demasiado bien, aunque también es verdad que en España, en lo que a la exportación se refiere (coches por ejemplo) podrían resentirse menos. Tendremos que cruzar los dedos y esperar que el buen criterio y el sentido común pueda al final llegar a donde tiene que llegar para que todo esto pueda volver a la normalidad, más pronto que tarde.

Acabo ya, diciendo que he intentado en este “desahogo” evitar entrar en las frías cifras de las estadísticas, de los millones de toneladas y/o pasajeros, las docenas de miles de escalas etc., etc., que nuestros puertos mueven o atienden y que todos vemos a diario en los distintos medios del sector. Y he tratado simplemente de poner al mundo de la logística y como me corresponde, a los consignatarios en la primera fila de los que tratamos de aliviar las dificultades y agudizamos el ingenio para intentar encontrar soluciones alternativas que puedan mejorar la situación de nuestros clientes.Porque hay algo que no tiene duda: pase lo que pase, la logística será siempre necesaria e imprescindible para que las cosas se muevan y ahí, no lo duden, estaremos los consignatarios para echar una mano.