El Puente Vizcaya, protagonista en el aniversario de Itsasmuseum

Itsasmuseum, el museo marítimo de Bilbao, está en plena celebración de su XX aniversario y, dentro de los actos programados, se ha llevado a cabo una conferencia en torno al Puente Vizcaya, también conocido como Puente Colgante, Puente de Portugalete o Puente Palacio, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y que este año también cumple su 130 Aniversario.

La conferencia corrió a cargo del que fuera hasta su retiro director gerente de la Lloyd´s (Quality Assurance) para la península Ibérica y Cuba e inspector principal del Lloyd´s Register of Shipping, José Antonio Reyero. Sobre esta magnífica obra de ingeniería, Reyero ha escrito un libro que, actualmente, se encuentra en imprenta, y cuyos beneficios se dedicarán íntegramente a la lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).  

Anatomía de un Coloso de Hierro

El “Coloso de Hierro” como lo denominó el ponente, fue analizado desde sus cuatro ramas principales: el hierro y los personajes de Palacio, Arnodin y López de Letona, cada uno con un papel fundamental.

De un lado, el mineral de hierro vizcaíno, “base de todo el desarrollo industrial y social del que disfrutamos en este momento” y bien conocido desde el siglo XV. Por el otro, los personajes de Alberto de Palacio, su diseñador y director de la obra, arquitecto; Ferdinand Arnodin, su constructor, ingeniero francés y famoso constructor de puentes colgantes; y Santos López de Letona, hombre calmado, sabio y gracias al cual se pudo financiar esta magnífica obra de ingeniería.    

El Puente Vizcaya, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco
El Puente Vizcaya, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

El “misterio” de las patentes gemelas

Tras glosar las figuras históricas de los artífices del Puente Vizcaya, la conferencia entró en un terreno lleno de controversias. Alberto de Palacio presentó su petición de patente para un “Puente Transbordador para grandes luces”, el 5 de noviembre de 1877 a las 11 de la mañana en el gobierno civil de Vizcaya, en Bilbao. Pues bien, el mismo día 5, a la misma hora, las 11 de la mañana, con los mismos esquemas y con el mismo texto de la memoria que acompañaba a la patente, un francés llamado Ferdinand Arnodin presentaba en Chateauneuf sur Loire, Orleans, una solicitud para patentar “un puente transbordador para grandes aperturas”.

El texto que acompañaba al croquis de cada proyecto, era palabra por palabra el mismo; lógicamente el de Palacio en español y el de Arnodin en francés. Para Jose Antonio Reyero, los dos (Palacio y Arnodin), en secreto y desde luego, antes de 1877, se ponen de acuerdo en la idea y en su explotación.

Según el conferenciante, “después de todo lo investigado, visto y conversado, con relaciones cercanas a los dos protagonistas, no tengo ninguna duda de que Palacio tuvo la visión y la idea de un transbordador desplazándose colgado de la pasarela de un puente suspendido, colgante, con ‘sus largas piernas’ asentadas en ambas orillas, como un gigantesco ‘Coloso de Hierro’, y que contó con Arnodín, autoridad mundial entonces en puentes colgantes, para desarrollar, construir y ‘sujetar’ la idea”.

Según Reyero, Palacio transmitió la idea, bocetos y planos, y Arnodin lo puso todo en “tres dimensiones”, con la condición de compartir la patente. Es, por tanto, “más que probable” que los dos hayan llegado al acuerdo de que construirían en España con la ‘Patente de Palacio’, en Francia con la ‘Patente Arnodin’ y en otros países con los beneficios de Patente compartidos. Así lo ejemplifica el documento, 20 de marzo de 1901, que con ocasión de la construcción del puente Transbordador de Newport (UK), demuestra que Palacio y Arnodin compartían la patente inglesa Nº 17573–87, registrada como el propio Arnodin dice, “a nombre de Alberto de Palacio y yo mismo”.