La recuperación de la cadena de suministro 2022, vista desde un cargador

Manel Pérez

Import/Customs & Transport Manager de Eurofred Group

Estamos en un cambio de ecosistema (paradigma) en la logística. El just in time ya no está presente entre nosotros y las empresas buscan el abastecerse de stock para no vivir un año como el 2021.

En diciembre del 2021, la cadena empieza a estar congestionada a causa de los black sailings anunciados y frena la pequeña bajada de precios que hemos notado en noviembre, y que pensábamos que seguirían bajando. Esto no se ajusta a la realidad de las noticias que nos llegan a través de los medios, siendo realmente un espejismo. 

Enero se prevé complicado con la llegada del Año Chino, anunciada para el 1 de febrero, lo que nos indica que tendremos precios otra vez elevados a lo que añadiremos la congestión en los puertos de origen y que implicará que se alargue hasta los meses de marzo/abril. 

En mayo/junio podremos ver algún brote verde pero la carga para la campaña de Navidad empieza en julio con lo que volveremos a estar en la misma situación. 

Las cargas se retrasan en origen y los tránsitos se eternizan, ya sea por falta de información o por decisiones técnicas, según indican las navieras. 

La recuperación no se ve a corto plazo. Las navieras están viviendo uno de sus mejores momentos en mucho tiempo, y aguantarán el tirón todo lo que puedan, ya que como se puede ver y apreciar, ellas tienen el poder.

Estamos en un cambio de ecosistema (paradigma) en la logística. El just in time ya no está presente entre nosotros y las empresas buscan el abastecerse de stock para no vivir un año como el 2021.

Esta demanda colectiva está provocando que sigamos teniendo congestiones en los puertos de origen y que internamente tengamos escasez de materias primas, como por ejemplo una simple paleta, la cual hoy en día el abastecimiento es complicado y con los precios elevados en más de un 35%.

La demanda colectiva está provocando que sigamos te­niendo congestiones en los puertos de origen y que inter­namente tengamos escasez de materias primas

Este miedo está generando un problema más añadido a la cadena de suministro. Con el desequilibrio entre la oferta/demanda a los ya conocidos: falta de espacio, materias primas, costes energéticos, Covid, retrasos en los tránsitos, etc.

Después del peor año, hablando en términos logísticos, la cadena de suministro se ha roto y para recuperarla necesitamos bastante tiempo. La gran pregunta es ¿qué nos deparará el 2022?

La primera entrega de buques se prevé a principios del 2023, esperando que dé un respiro a la situación y tengamos más capacidad. Pero sólo es una esperanza, ya que la gestión esta fuera de nuestro alcance como cargadores.

Deberemos tirar de ingenio logístico y buscar alternativas para gestionar la situación como podamos. Esto, por desgracia, se está trasladando al consumidor final, del cual esperamos pueda aguantar este aumento de costes y un servicio de entrega más largo.

Creo que la situación se normalizará al igual que llegó de la noche a la mañana. En el momento que se regule la oferta/demanda, las empresas tengan más stock en el 2022 y las ventas desciendan. Esto generará una relajación, la cual destensará esta situación. 

No quiere decir que todo volverá a su normalidad. No pensamos que los costes de flete vuelvan a la época del 2018. Bajarán con moderación ya que las navieras saben cómo regularizar la situación. 

Estamos seguros de que tendremos paradas técnicas, black sailings,  servicios indirectos que proporcionan tiempos de tránsito más largos o algún que otro recargo que se puedan inventar y que seguirán perjudicando la cadena de suministro. 

No podemos dejar que las navieras tengan la decisión de gestionar nuestras cargas. Estamos llegando a niveles en los cuales quieren absorber toda la cadena de origen a fin. Primero con aumento de precios, después con la gestión del transporte y por último el almacenamiento del stock. Pronto no podremos incidir en ningún punto de la cadena y esto supone quedarnos expuestos a sus decisiones y, lo que es peor, al precio que nos impongan.

Me gustaría ser más optimista y equivocarme en todo lo dicho, pero me temo que el 2022 seguirá siendo un año duro y de muchos esfuerzos para todos. Un punto a nuestro favor es que ya sabemos cómo está la situación y estamos algo más preparados que en el 2021.