Prácticos de Valencia recrea en su simulador un accidente como el de Baltimore

Por su similitud con el de Baltimore, Prácticos ha simulado un accidente en el puente de Cádiz

Las imágenes de la caída del puente de Baltimore tras la colisión de un buque invitan a reflexionar sobre si un accidente del estilo podría producirse cerca de uno de los muchos puertos que hay en España.

Por sus características, probablemente sea el puente de la pepa de Cádiz la infraestructura que guarda mayor similitud con el casi ya desaparecido Francis Scott Key de Baltimore.

Por ello, la Corporación de Prácticos de Valencia ha reproducido en su nuevo simulador –estrenado hace apenas unos meses– un accidente similar bajo el famoso puente gaditano.

Según ha explicado Agustín Garrote, práctico del puerto de Valencia, el puente de Cádiz, “a diferencia del de Baltimore, si está protegido”. En un caso similar, “esta protección que tiene el de Cádiz minimizaría los daños que se producirían en el puente, de hecho, ese es el sentido de esta protección”.

Del mismo modo, se ha expresado también el práctico del puerto de Valencia José Manuel Vega, quien ha afirmado que el puente de Cádiz “sí cuenta” con esa protección. “Parece ser que cuando se construyó el puente en Baltimore (1977) no estaba en la normativa la necesidad de proteger los pilares. La realidad es que casi todos los puentes en América están en esa situación”.

Agustín Garrote: “Valencia es un puerto muy inteligente y muy bien pensado”

Reflexionado sobre la posibilidad de un suceso de esta singularidad en el puerto de Valencia, Agustín Garrote ha señalado que Valencia” es un puerto muy inteligente y muy bien pensado”.  En esa línea, ha explicado que Valencia “es como una dársena mediana, con otras tres dársenas que a su vez están conectadas a la primera”.

En este contexto, ha sostenido que con un incidente del estilo en el muelle de Llevant del recinto valencia “se pararía la mitad” del puerto, si bien la situación no es parangonable porque en Valencia “no hay un puente” de esas dimensiones.

“Por ejemplo, todos los ferris quedarían ‘colgados’, por ello es un tema muy delicado que hay que tratar con mucho cuidado”, ha añadido Garrote.

Carlos Suárez, de la empresa de remolcadores de Boluda, durante una de las simulaciones
Carlos Suárez, de la empresa de remolcadores de Boluda, durante una de las simulaciones

Asimismo, ha señalado que en alguna ocasión en el puerto de Valencia “se han dado casos” de buques que han tenido que realizar maniobras de emergencia. “A veces pasa, cuantas más maniobras tiene que hacer un buque, más riesgos hay”.

En relación con estos riesgos, Garrote ha afirmado que en los últimos tiempos otro de los problemas a los que se enfrentan los prácticos en un recinto como el de Valencia son las dimensiones de los buques: “La verdad es que cada vez los buques son más grandes y las dársenas son las mismas”, ha reflexionado.

La falta de remolcadores, clave en el accidente de Baltimore

Según los expertos, otra de las claves del accidente de Baltimore habría sido la falta de remolcadores en la zona cercana al puente Francis Scott Key. “Lo normal es que a la altura que se produjo, en un canal navegable, fuera del puerto y a esa distancia, es que los remolcadores ya no estén”, ha apuntado Garrote.

En esta línea, ha puntualizado que la actuación de los remolcadores podría “haber salvado” la situación. “Sin la ayuda de los remolcadores, una colisión de este tipo es muy difícil de evitar”, apunta Garrote, destacando al mismo tiempo la importancia de “echar las anclas” en situaciones como la de Baltimore.

“En un barco que no se puede gobernar, podemos tirar las anclas y se reducirá la velocidad, no hay otra solución, pero a ciertas velocidades el ancla se rompe. Además, en este caso estamos hablando de un río que tiene corrientes, y eso hace que, pese al peso del buque, que este se vaya con la inercia del agua”, ha señalado el práctico del puerto de Valencia.

“En el caso de esta simulación, vemos como se han tirado las anclas y la velocidad se ha reducido en 0,6 nudos. No es mucho, pero algo es”, ha comentado el práctico del puerto de Valencia.

Según Garrote, ante la falta de gobierno de la embarcación -como sucedió en Baltimore, a falta de investigaciones oficiales- “es posible poner la pala del timón a parte e intentar que no toque el obstáculo, pero en realidad, poco se puede hacer”.

El simulador de Prácticos de Valencia, de última generación

El simulador de Prácticos de Valencia cuenta con una tecnología avanzada que permite reproducir situaciones reales y mejorar las operativas portuarias. “Se puede utilizar para situaciones que ya hemos realizado y queremos ver cómo se podrían haber hecho de otra manera”, ha explicado el práctico Gonzalo Bautista.

“De esta manera, podemos optimizar la operativa, ver si hemos cometido algún error o repasar un ejercicio”, añade Bautista. “Si anuncian un buque, siempre podemos ver por dónde van a ir los tiros, el simulador es una gran ayuda”.

En el caso de la simulación de un accidente en el puerto de Cádiz, “podemos recrear una situación similar a la de Baltimore, con un buque de idénticas condiciones y recreando incluso las condiciones climatológicas. Vemos desde la pantalla del monitor como el barco se aproxima al puente de la pepa”.

José Manuel Vega, práctico del puerto de Valencia, Javier Felis, presidente de Prácticos de Valencia, y Agustín Garrote, práctico del puerto de Valencia
José Manuel Vega, práctico del puerto de Valencia, Javier Felis, presidente de Prácticos de Valencia, y Agustín Garrote, práctico del puerto de Valencia

Inglés, el idioma utilizado por los prácticos

En cuanto al idioma utilizado por los prácticos en las operaciones marítimo portuarias, Garrote ha expuesto que “estamos acostumbrados” al inglés. “Si la tripulación es española, obviamente hablamos español, pero con el resto se habla siempre en inglés”.

En este sentido, ha remarcado que también hay que tener en cuenta que “no es lo mismo” un inglés de un francés que el inglés de un chino. “Al final acabas entendiéndote, porque las comunicaciones suelen ser sota, caballo y rey, además, hay un inglés estandarizado de frases marítimas que lo clarifica mucho”.

Por último, ha expuesto que las comunicaciones entre los prácticos y los capitanes “tiene que ser” fluida.  “Ahora, con los sistemas que disponemos en el puerto de Valencia, sabemos si un barco va perdiendo velocidad y podemos preguntarle al capitán si todo va bien”, concluye el práctico del puerto de Valencia.