La asignatura pendiente

Ayudar a mejorar el sector desde la formación es nuestro máximo compromiso

Hay determinados sectores, como el de transitarios-representantes aduaneros, que siguen siendo unos grandes desconocidos entre el alumnado que cursa estudios relacionados con comercio exterior, ya sea en universidades o en centros de formación profesional, no digamos ya entre la sociedad en general.

Este perfil de alumno cono­ce la existencia de tales figuras, pero no tiene una idea clara sobre las funciones que realizan, salvo que provenga de una saga de transitarios-representantes aduaneros (sector muy familiar) o tenga algún amigo trabajando en una empresa de este ámbito.

Por tanto, la primera carencia la encontramos en la fase inicial de la formación, por ello, desde ATEIA Madrid venimos colaborando con diferentes instituciones para divulgar la figura del transitario-representante aduanero.

No obstante, esta aportación sigue siendo insuficiente para proporcionar los conocimientos oportunos al alumnado que más tarde se incorporará al mercado laboral. Es necesario hacer una apuesta significativa y férrea sobre este sector tan importante en la economía nacional, con el fin de que tenga su espacio diferenciado y amplio en las formaciones de comercio exterior y logística que se ofertan actualmente.

Necesidades de formación

Una vez dentro del sector, bien por casualidad o por elección, debido a su falta de formación, la mayoría de estos alumnos en prácticas necesitan de una tutorización total y ser enseñados desde cero para desempeñar trabajos sencillos. Todo comienzo es complicado, pero se presupone, en otros sectores al menos así lo es, que el empleado recién incorporado al mercado laboral cuenta con unas bases mínimas que no hace falta transmitir o enseñar.

En este punto aparece la segunda carencia formativa y, dependiendo del tipo de empresa se suele suplir de diferentes maneras. Por un lado, están las empresas pequeñas que suelen contratar a personal por necesidades imperiosas y, generalmente, se trata de una formación práctica, guiada por el empleado disponible con experiencia y conocimientos suficientes que posiblemente haya adquirido con los años y/o de otro empleado que en su día hizo lo mismo.

Este tipo de empresas no suelen incluir en sus presupuestos anuales inversión en la formación de su personal que no sea la obligatoria (por ejemplo, si hay que renovar la titulación de mercancías peligrosas). Esta decisión de limitar la formación a ciertos empleados y materias suele ser por la falta de personal para atender el trabajo y formarles al mismo tiempo.

Por otro lado, están las empresas medianas y grandes que sí suelen destinar parte de sus presupuestos anuales a la formación de su personal en diferentes ámbitos, tanto de temáticas como de empleados.

Por el contrario, a lo que sucede en el caso anteriormente expuesto, los empleados de este tipo de empresas participan de manera más indirecta en las operaciones (al haber una cadena de mando más definida) y su contacto con el cliente o la gestión individual de expedientes suele ser más tardía, lo que a la postre se traduce en que tardan más años en adquirir experiencia práctica completa.

Si bien el entrar a trabajar en un tipo de empresa u otro supondrá la obtención de unos conocimientos más teóricos o prácticos de inicio, la realidad es que la carencia formativa con la que acceden todos los empleados tras finalizar sus estudios es una situación en cualquiera de los supuestos, que sin duda hay que combatir.

Ahora bien, las necesidades de formación no afectan solo a las nuevas incorporaciones; en un sector tan cambiante como el nuestro, todos los empleados deberían poder acceder a la formación que les corresponda o interese para mantener sus conocimientos actualizados de la mano de profesionales. Esta es otra asignatura pendiente cuando se llega a cierto nivel de experiencia, tanto en un tipo de empresa como en otra, por la falta de tiempo.

Formar a los empleados

Desde nuestra Asociación damos apoyo formativo sobre la actividad de los transitarios- representantes aduaneros desde hace más de 40 años, enfocándonos en todos los tipos de empresas descritos anteriormente, y lo hacemos con múltiples cursos que se adaptan a las necesidades que tienen las empresas hoy en día y que nos transmiten. Gracias al contacto directo de nuestros asociados con el personal de nuestra organización, en los últimos años hemos realizado mejoras en nuestros cursos para que los mismos sean útiles y cubran las deficiencias formativas que se aprecian en las empresas.

Por otro lado, para facilitar la conciliación de la vida profesional y personal e incluso para que empleados ubicados en otras regiones que no tienen una oferta amplia en nuestro sector puedan acceder a ella, desde hace ya cinco años venimos apostando por la formación a través de aula virtual, es decir, clases online que los alumnos siguen desde dónde consideren, con acceso a un campus virtual donde está la documentación del curso y se realizan los exámenes.

Nuestro compromiso de ayudar a mejorar el sector desde la formación es una máxima hasta el punto de que si una empresa detecta una necesidad formativa y entre nuestra oferta no existe un curso que se adapte a sus necesidades, si es viable, nos encargamos de organizar una formación a la carta.

Cómo representantes de los transitarios-representantes aduaneros de Madrid, y gracias a la experiencia de tantos años, podemos decir que siempre habrá más cursos que organizar (y en ello estamos) pero desde luego, gracias a nuestra especialización, las empresas de nuestro sector tienen un socio de confianza al que acudir para formar a sus empleados.