Es habitual leer información acerca de los perfiles profesionales más demandados en nuestro sector. Distintos estudios realizados por parte de diferentes asociaciones e instituciones han analizado la situación con el objeto de dimensionar las necesidades y características de profesionales y todos coinciden en la identificación de las competencias transversales requeridas.
En relación con los aspectos que los departamentos de RRHH priorizan en los procesos de selección, la actitud e interés de las personas candidatas son los elementos más valorados por las empresas del sector. Aspectos que van por delante de los históricos; experiencia, formación e idiomas y es que las peculiaridades generacionales han cambiado los criterios de priorización en el mercado laboral.
Es evidente que existe una gran diferencia generacional en la percepción de cómo se vive la empresa. Antes, se buscaba el desarrollo profesional con una mayor implicación y cultura empresarial. Tal vez las agrupaciones empresariales en torno a grandes holding tengan mucho que ver en esta despersonalización.
La tendencia detectada en la generación Z es la de cumplir estrictamente con el horario establecido de trabajo, y es que las nuevas generaciones valoran prioritariamente su calidad de vida. Por lo que, dadas las particularidades de casi todos los departamentos de nuestro sector, a pesar de los altos porcentajes de inserción, que se sitúan en un 63% en comercio internacional y 78,75% en transporte y logística, no ven atractivo ninguno en él.
Esta generación tiene muy asumidos cuáles son sus derechos y ponen de forma clara las fronteras entre su vida personal y profesional, establecen la flexibilidad horaria, el teletrabajo y la preservación de la salud mental como factores cruciales. Esto es el denominado salario emocional, es decir, la contraprestación a desarrollarse laboralmente en entornos poco motivadores.
Si ahondamos en las prioridades de las nuevas generaciones entendemos que no seamos el sector más atractivo, puesto que la propia actividad dificulta la creación de espacios de trabajo atractivos o que se adapten a los requerimientos o preferencias de esta generación.
En el IVL-LEE, actualmente estamos en un proceso de reflexión acerca del futuro de nuestro Máster de Logística Integral, un programa de éxito con más de 25 ediciones de trayectoria, pero en el que llevamos un tiempo observando como cada vez menos personas quieren destinar sus fines de semana a cumplimentar su formación. Durante décadas, hemos cursado los másteres profesionales en nuestros fines de semana, era así y así lo asumimos.
El plus residía en si eras uno de los afortunados o afortunadas a los que la empresa se lo pagaba. Hoy en día no es extraño escuchar que, si te lo paga la empresa, es trabajo y debes realizarlo en horario laboral.
En el IVL-LEE seremos perseverantes, tendremos la capacidad de adaptarnos y responder de manera efectiva a la demanda actual. Sin duda, será para mejor, en la evolución humana siempre se ha ido a mejor, la historia así lo atestigua.











