La escalada en Oriente Medio contiene la respiración del tráfico marítimo

La captura del MSC Aries por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán pone en peligro la seguridad en el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de tráfico de petróleo

Si la semana pasada informábamos que el auge de la piratería frente a las costas de Somalia calentaba el Mar Rojo, la captura del MSC Aries por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán añade aún más leña al fuego.

Esta vez, el conflicto se ha situado en el Estrecho de Ormuz. Aunque la seguridad de la zona está en suspense tras los ataques de Irán a Israel horas después de secuestrar el portacontenedores, y como respuesta al bombardeo de su consulado en Damasco el 1 de abril.

El Managing Director de la International Association of Ports and Harbors (IAPH), Patrick Verhoeven, ha trasladado en una nota a los medios su “preocupación” por la tripulación del MSC Aries y los ataques que están sufriendo los buques en el Mar Rojo.

Verhoeven añade que “los navegantes están sufriendo las consecuencias de los conflictos geopolíticos, y eso tiene grandes consecuencias para la comunidad marítima global y los puertos que le sirven”.

Según la IAPH, el portacontenedores tenía una capacidad para transportar 14.300 teus. El buque acababa de hacer escala en el puerto de Khalifa, en Emiratos Árabes Unidos, y se dirigía rumbo al puerto de Nhava Sheva, en India.

Tal y como apuntan varias fuentes, se trataría de un buque de Gortal Shipping Inc, afiliado a Zodiac Maritime Ltd., y que pertenece al holding Ofer Global. La compañía es propiedad del israelí Eyal Ofer, la 84ª fortuna del mundo, según Forbes (2024).

Como señala la revista estadounidense, el grupo Zodiac tiene una flota cercana a los 190 buques. El portacontenedores que este fin de semana ha capturado la Guardia Revolucionaria de Irán estaba fletado a MSC. El buque contaba con una tripulación de 25 miembros en el momento del incidente, según ha trasladado la naviera en un comunicado de prensa y han podido confirmar varias fuentes informativas.

Oriente Medio se enfrenta a una escalada regional

El pasado mes de noviembre, un secuestro similar se llevó a cabo, esta vez, en el Mar Rojo. Entonces, los rebeldes hutíes de Yemen secuestraron el Galaxy Leader, propiedad del empresario británico-israelí Rami Ungar, como consecuencia de la ofensiva de Israel en Gaza.

Y ello marcaría un precedente para las rutas marítimas del Mar Rojo, que se ha convertido en una zona caliente para el transporte internacional por los incesantes ataques hutíes.

Pero el Estrecho de Ormuz y las aguas colindantes se habían mantenido en silencio durante años. El pasado mes de junio del 2019, un incidente en el Golfo de Omán dejó a dos petroleros en llamas.

Durante esa escalada, el por entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, responsabilizaba directamente a Teherán de los ataques. La crisis se saldó con el derribo de drones de ambos bandos y un precio del petróleo que subió como consecuencia de la inestabilidad en la zona.

Y es que el Estrecho de Ormuz es una de las zonas geoestratégicas más importantes para el tráfico marítimo global. A través de él transita diariamente alrededor del 30% del petróleo y el 22% del gas natural licuado (GNL) que se consume en el mundo. Datos que recogió la consultora Aurora Energy el pasado mes de noviembre en el informe How would global gas markets cope if Iran closes the Strait of Hormuz.

Por el momento, la captura del MSC Aries no ha repercutido negativamente en el precio del petróleo. No obstante, la tensión en Oriente Medio aumenta ante la respuesta que pueda dar Israel tras el ataque con drones y misiles de Irán a su territorio. A ello hay que añadir el papel que pueda jugar el Estrecho de Ormuz como eje estratégico para el tráfico marítimo de petróleo.