Iván Martén aboga por una transición energética sin perjuicio de la economía

La transición energética y la descarbonización de la economía “no pueden ser fuente de inestabilidad ni de perjuicio a la economía real” a juicio del presidente del Instituto Vasco de Competitividad, Orkestra, Iván Martén, según expuso en la última convocatoria del año del ciclo empresarial “Los Viernes de la Cámara”. 

Prologado por José Ignacio Zudaire, presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao, Martén expuso su conferencia “El camino hacia una competitividad sostenible y efectiva”, en la que no se mostró muy optimista en lo referido a una transición energética ordenada en los próximos años.

Esto viene dado por que existe una “asimetría” entre los responsables de la contaminación, el primer mundo, y los que más la sufren, el tercer mundo y los países en desarrollo, que necesitan “carbonizarse” para poder atender a las necesidades de su población.

Mientras que las emisiones de GEI se incrementan en un 1,5% anual, la planificación de los organismos internacionales señala que debería reducirse en un 7%, por lo que la brecha entre los proyectos y la realidad se agranda a medida que la población crece. 

La ultima convocatoria de Los Viernes de la Camara consiguio llenar el aforo
La última convocatoria de Los Viernes de la Cámara consiguió llenar el aforo

Nuevas cadenas de valor

El presidente de Orkestra señala que en este momento estamos en la traslación de las cadenas de valor del Oil&Gas a la de los minerales y aboga por identificar cómo, cuándo y cuanto se quiere descarbonizar para tomar las decisiones de transición energética más eficaces. 

Se extendió en un análisis pormenorizado de las zonas geográficas, situando a China como el mayor contaminador mundial, donde prima su lógica de producción industrial y tecnológica, puesto que los cambios en los centros de fabricación mundial han desplazado al gigante asiático un tercio de la producción total.

También mencionó Martén el papel de Estados Unidos, Oriente Medio, África y Rusia, cada uno con sus características diferenciales, destacando el papel de Europa, que no ha dejado de contaminar, sino que “exporta las emisiones” a otros países con la deslocalización de los centros productivos. En este sentido, señaló que desde la prohibición de compra de gas ruso, el puerto de Bilbao ha superado todos sus récords en este producto, a través de intermediarios

Euskadi, por la cercanía del auditorio, mereció también un comentario de Iván Martén, quien señaló que todas las emisiones vascas de un año equivalen a 10 horas de emisiones en China. “Este es el verdadero valor de nuestros esfuerzos” dijo el ponente, quien, sin embargo, abogó por la adopción de medidas como la instalación de parques eólicos terrestres y marinos, abandonando la “hipocresía” de querer hacer la transición ecológica sin variar nuestro estilo de vida. 

Simplificar la burocracia

Llamó a eliminar la maraña burocrática que hace muy difícil emprender el camino de la descarbonización para las pequeñas y medianas empresas, base de la industria vasca, y orientó a “enfocarnos en el desarrollo tecnológico e industrial”. Para esto solicitó también la colaboración financiera para la infraestructuras y empresas descarbonizadas y a orientar la inversión en I+D en este nuevo mercado. En este sentido, abogó por la “simplificación burocrática” para emprender y desarrollar el camino de la descarbonización, así como “subvenciones directas” a las empresas a medida que vayan consiguiendo logros en este campo. 

También llamó a “no demonizar” los hidrocarburos puesto que estos, junto con el gas, van a seguir siendo necesarios durante décadas. Dijo que “el carbón podría desaparecer mañana” pero “el consumo de energía va a seguir creciendo” a pesar de las medidas de ahorro y eficiencia, por lo que “el petróleo y el gas serán energías presentes y necesarias en los próximos años” y décadas.

No obstante, reconoció que en Europa hacen falta varios puntos a desarrollar como realizar una transición inteligente, ordenada y pragmática, con ritmos diferenciados por países y marcos regulatorios estables y efectivos.

Finalizó haciendo una llamada al optimismo puesto que en Euskadi “tenemos talento y experiencia” para abordar la cadena de valor de la eficiencia energética.