El transporte por carretera vizcaíno, más cerca del “pago por uso”

La Diputación Foral de Bizkaia sigue avanzando en su proyecto de implantación del pago por uso a vehículos pesados de transporte de mercancías en determinadas carreteras del territorio. La iniciativa, que ha obtenido el visto bueno europeo, prevé la implantación gradual de arcos free flow destinados exclusivamente a los camiones de más de 3,5 toneladas en las vías N-240, BI-625, N-636, A-8 y el Corredor de Txorierri.

La aprobación del anteproyecto se produce con el pronunciamiento favorable de la Comisión Europea. Durante la presentación de la iniciativa, el diputado de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Imanol Pradales, ya avanzó que la tramitación sólo proseguiría «si se hacía con todas las garantías y seguridad jurídica para evitar cualquier discriminación directa o indirecta, por cualquier motivo, a la hora de la identificar los tramos, colocar los arcos de control y establecer las cuantías del canon”. Bizkaia busca así blindarse ante reclamaciones judiciales como las que ha sufrido Gipuzkoa por el mismo motivo.

El nuevo sistema de pago por uso para Bizkaia busca garantizar las condiciones óptimas de la red de carreteras en las que será aplicado, mediante una gestión más eficiente y equilibrada, que garantice la suficiente inversión para la conservación, mantenimiento y explotación de la red, así como acercarse a las directrices y objetivos de descarbonización establecidos en la UE, incentivando a los grandes camiones de más de 3,5 toneladas a reducir las emisiones de CO2 y mejorar la seguridad en la red viaria.

El nuevo sistema de pago por uso pretende acabar con el “muro de camiones” en las carreteras de baja capacidad

Impacto del sistema en la red viaria de Bizkaia

Sobre las mejoras que se pueden lograr, desde el departamento de Infraestructuras y Desarrollo Territorial se han avanzado algunas previsiones en diferentes ámbitos. Así se prevé que 4.000 camiones pesados diarios, más de 1 millón al año, que hoy circulan en un día laboral por carreteras comarcales se incorporarían a la red de alta capacidad, restando uno de cada dos camiones del valle de Arratia y uno de cada tres del puerto de Kanpazar.

También se quiere reducir la siniestralidad en más de un 10% y se reducirán las emisiones en un total de 7.140 toneladas CO2 al año. Es una reducción superior al 12,8% de las emisiones causadas por el transporte de mercancías. También se estima una reducción del 12,8% de los kilómetros recorridos, unos 13 millones de km. gracias a los trasvases hacia los grandes corredores, con casi dos millones menos de horas de conducción y un ahorro de 51 millones de euros para las empresas y 6,3 millones de euros en combustible no consumido.

Desde la DFB se cree que, en la medida en la que se reducen los sobre recorridos, la accidentalidad y se redistribuyen los tráficos de grandes camiones de manera equilibrada hacia los grandes corredores, se logra también una significativa reducción de la densidad de tráfico y se reducen las congestiones en determinados puntos muy saturados de la red.

La propuesta pretendía ponerse en funcionamiento en otoño de este mismo año y en su primera presentación las asociaciones de transportistas mostraron su rechazo ante una medida considerada como “meramente recaudatoria”. Así, la Asociación Empresarial de Transportes de Bizkaia (Asetrabi) se suma a la posición general del sector, de sobra conocida, mientras la Asociación de Transportistas Autónomos/as Vascos/as (Asotrava) se ha mostrado más rotunda al trasladar su “disconformidad y oposición” a esta medida que no ha sido debatida ni consensuada con el sector.

Los transportistas señalan que el sector está “económicamente tocado” y que la medida supone una pérdida de competitividad para un colectivo que, mediante otras tasas e impuestos, asume más que de sobra el mantenimiento de las vías públicas, “por lo que se podría hablar claramente de un doble impuesto”. También reniegan del argumento medioambiental pues “el sector del transporte profesional en la UE representa menos del 6% de las emisiones de CO2, es decir, el 0,5% del total», por lo tanto, el foco de la contaminación medioambiental “no está en el transporte”.