Un informe de la consultora independiente Ricardo PLC y comisionado por la Embajada británica en Madrid, concluye que las rutas marítimas entre el puerto de Santander y el Reino Unido pueden descarbonizarse de forma técnica y económicamente viable.
El estudio “Explorando el potencial de establecer un corredor verde entre los puertos de Santander y el Reino Unido” se ha presentado en Santander por Sarah Cowley, ministra consejera de la Embajada británica. En sus conclusiones afirma que un corredor marítimo verde no solo supondría una reducción de emisiones de hasta un 68%, sino que además implicaría un ahorro económico sustancial de hasta 18 millones de euros.
El desarrollo de este estudio se enmarca en el acuerdo de entendimiento firmado entre España y el Reino Unido para apoyar el establecimiento de corredores marítimos verdes entre ambos países, siguiendo los compromisos adquiridos. El objetivo de ambos países es crear rutas marítimas de cero emisiones que conecten puertos españoles y británicos, maximizando la descarbonización del transporte marítimo.
Según el presidente del puerto de Santander, César Díaz, estos corredores verdes Santander-Reino Unido, se complementarían con una autopista ferroviaria entre el puerto de Santander y Madrid con el objetivo de “consolidar un modelo sostenible de movilidad de mercancías de largo recorrido”.
Por su parte, la ministra Sarah Cowley señala que “el Reino Unido está firmemente comprometido con la descarbonización del sector marítimo. Nuestra Estrategia de Descarbonización Marítima establece una hoja de ruta clara y ambiciosa: reducir las emisiones del sector en al menos un 30% de aquí al 2030, y un 80% para el 2040. En este contexto, los corredores verdes tienen un papel clave. No son solo rutas marítimas descarbonizadas, sino también plataformas de cooperación internacional. Permiten concentrar inversiones, acelerar la innovación y generar escala en el uso de combustibles y tecnologías limpias”.
Dos alternativas
El estudio analiza dos rutas: la que atañe a la mercancía rodante (ro-ro) entre Santander – Pasajes – Portbury, y, por otro lado, la de contenedores entre Santander – Dublín – Liverpool.
En la primera, operar con combustible bio-GNL conllevaría un coste estimado de 382 millones de euros acumulados hasta el año 2050 frente a los 400 millones de hacerlo con combustibles fósiles; es decir, la opción limpia supondría un ahorro de 18 millones derivado de evitar sanciones regulatorias europeas crecientes.
Hasta ese hito, la regulación europea y los marcos de la IMO impondrán penalizaciones progresivamente más elevadas sobre los combustibles fósiles. Por ello, este informe sostiene que la transición al bio-GNL no solo reduce emisiones hasta un 68%, sino que es la opción más rentable a largo plazo en ambas rutas.
El GNL gana ventaja
En el informe se analizan las consecuencias económicas y medioambientales derivadas del uso de seis tipos distintos de combustible. Se llega a la conclusión de que el bio-GNL es el ideal para ambas rutas por tres razones: es el que más emisiones reduce entre las opciones técnicamente viables en la actualidad, es el más económico a largo plazo teniendo en cuenta las penalizaciones regulatorias, y Santander ya lo suministra desde 2024, lo que le da ventaja inmediata sobre los demás puertos del corredor.
Entre las conclusiones que arroja el informe, destaca la recomendación de iniciar un estudio completo de viabilidad del corredor verde para los próximos dos años e impulsar un diálogo formal con operadores y puertos del Reino Unido e Irlanda.











