Vitamina azul para la náutica

Margarita Díez

Gerente del Consorci Port de Mataró

Hay que empezar por los más jóvenes, potenciando la vela en las escuelas con el deporte azul y fomentando Semanas Azules y casales. Hay que diversificar la oferta para llegar a todos los bolsillos, con actividades para todas las edades y con alternativas a la propiedad de barco

El mundo está cambiando y la pandemia ha sido un acelerador que nos ha obligado a cambiar nuestra forma de vida. Nos ha hecho ver más el poder de las emociones, el valor de la proximidad y la apuesta necesaria en la innovación.

En el sector náutico la “Vitamina azul” ayuda a potenciar todo aquello que nos hace fuertes, valorar lo que tenemos cerca y abrir el sector portuario al público en general. En la economía azul tenemos tres grandes nichos con un gran potencial:

  • La náutica tiene que dar el paso para abrirse al gran público.
  • El turismo puede ofrecer experiencias para descubrir el mar de diferentes formas.
  • La sostenibilidad y la innovación nos tienen que ofrecer nuevos materiales y energías.

La náutica en España está por debajo de las 5 embarcaciones por cada 1.000 habitantes, mientras que en Noruega está por encima de las 150, a pesar de las condiciones meteorológicas. Además de los usuarios que tienen embarcaciones hay una mayoría que hace un uso inferior a 15 días el año. Estos datos nos dan una idea del potencial que tenemos. Hay que empezar por los más jóvenes, potenciando la vela en las escuelas con el deporte azul y fomentando Semanas Azules y casales. Hay que diversificar la oferta para llegar a todos los bolsillos, con actividades para todas las edades y con alternativas a la propiedad de barco: alquiler, uso compartido, abonados, tiempos a disposición, etc. Iniciativas como el Marina Day o Navegar tiene Premio favorecen la navegación entre puertos. Tal como han hecho otros deportes, la náutica también se tiene que popularizar.

El turismo, el gran motor económico, está basado en el aprovechamiento de los primeros 20 metros de playa. Hay que diversificar la oferta turística para ofrecer experiencias que sean un atractivo, tanto para el turista como para el ciudadano local, el mar como destino. Así, se pueden ofrecer paquetes para probar diferentes deportes como, por ejemplo, submarinismo, remo, vela, surf, paddle surf, motos de agua o esquí náutico. Además de salidas de pesca, de avistamiento de especies, de navegación clásica, de naturaleza o de fotografía. Estas experiencias se pueden combinar con degustaciones gastronómicas y maridajes de la zona. Y para los más aficionados a la náutica, hay que fomentar el turismo a bordo, los chárteres y las embarcaciones de pequeña eslora, el barco como medio de alojamiento y transporte que nos permite descubrir la costa. Por todo ello, es necesario sumar esfuerzos y cooperar entre diferentes sectores para crear estas sinergias entre hoteles, actividades deportivas, navegación, gastronomía y formas de colaboración público-privada.

La innovación y la sostenibilidad tienen que tener un papel fundamental en el futuro y adoptar compromisos activos en la lucha contra el cambio climático, dado que las zonas costeras son especialmente vulnerables al cambio climático. Hay que dar una respuesta a las problemáticas en materia de energía, residuos, nuevos materiales y temporales. Adaptar los motores a fuentes de energía renovables, igual que en el sector de la automoción, es una revolución inminente y técnicamente avanzada. La problemática de los residuos y de las embarcaciones abandonadas hacen que haya que desarrollar técnicas de recuperación de materiales, especialmente en cuanto a laminados y baterías, elementos contaminantes y cada vez más abundantes, así como técnicas para alargar la vida útil de las embarcaciones, facilitando su mantenimiento y la economía circular. Aun así, los nuevos materiales pueden suponer una revolución, como lo han sido la fibra de carbono y el kevlar, actualmente otros materiales están entrando en la industria náutica como, por ejemplo, nanofibras conductoras, tejidos lumínicos, pinturas fotovoltaicas y recubrimientos viscoelásticos. Por todo esto es tan importante la formación técnica especializada y la colaboración entre los centros de investigación y las empresas.

Las infraestructuras portuarias también se tienen que adaptar al cambio climático y hay que proteger las bocanas del Garbí, dotar los espaldones de botaolas y bermas para disminuir el rebase de las olas. Paralelamente, adoptar medidas de movilidad sostenible como por ejemplo circuitos de bici, puntos de recarga de vehículos eléctricos y espacios de amarre para transeúntes.

El puerto de Mataró ha iniciado una importante transformación tanto en obras como en modelo de gestión. Se hará una inversión de 5,6 millones de euros para adaptar el dique de abrigo al cambio climático, remodelar la fachada comercial con más espacios públicos, una fuente lúdica y ornamental, accesos más amplios y ampliación del tramo de carril bici, unos vestuarios para grupos, nuevas oficinas en la entrada del puerto y una modernización de los servicios

Hay que integrar los puertos con el territorio con espacios de paseo abiertos y atractivos, puntos para tomar fotografías únicas, itinerarios didácticos y deportivos, zonas lúdicas e incluso elementos singulares como esculturas, fuentes ornamentales o elementos del patrimonio cultural o marítimo.

En cuanto a su explotación, las nuevas tendencias del alquiler frente a la compra, obligan a cambiar de un sistema de gestión patrimonial a uno de prestación de servicios. Hay que poner más amarres y espacios a disposición de las empresas de servicio, así como facilitar rampas de acceso y marinas secas, ya que en estos últimos años se ha incrementado significativamente el número de matriculaciones de motos de agua y embarcaciones neumáticas. Además, el ocio nocturno que en algunos puertos había sido el uso predominante, con el paso del tiempo se ha comprobado que altera el orden del puerto y los nuevos servicios portuarios necesitan estos espacios. Se necesita un nuevo concepto que aglutine usos portuarios adecuados a las nuevas demandas sociales. El futuro de la industria náutica y de las actividades portuarias tienen estos retos, y el éxito de su transformación vendrá determinado por el esfuerzo comunicativo y la colaboración entre los diferentes agentes y ámbitos.

El puerto de Mataró ha iniciado estos cambios con una importante transformación tanto en obras como en modelo de gestión. Se hará una inversión de 5,6 millones de euros para adaptar el dique de abrigo al cambio climático, remodelar la fachada comercial con más espacios públicos, una fuente lúdica y ornamental, accesos más amplios y ampliación del tramo de carril bici, unos vestuarios para grupos, nuevas oficinas en la entrada del puerto y una modernización de los servicios. En paralelo, se está trabajando en un nuevo modelo de gestión de los locales para promocionar las actividades náuticas, deportivas y de restauración, con un régimen económico variable adaptado a cada cliente. Se han firmado convenios con las entidades que promocionan la vela y los deportes náuticos, las que velan por la naturaleza y especialmente por la posidonia y por el patrimonio marítimo. También se ha firmado un convenio con la Universitat Tecnocampus y con el Ayuntamiento de Mataró para la entrega de los premios a la innovación Bluact. Estos proyectos darán una nueva proyección al puerto y en el 2021 esperamos poder ver un nuevo puerto de Mataró.

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