Wallenius Wilhelmsen espera un crecimiento del roro para 2023

El año que ahora comienza se presta al análisis de los principales operadores logísticos y, en este sentido, Erik Solum, jefe del equipo de analistas de mercado en Wallenius Wilhelmsen, ha hecho público su “cauteloso optimismo” al observar los diversos factores que afectan a la industria roro en el 2023. Cabe recordar que la noruega designó el año pasado a Bergé como su agente consignatario para nuestro país.

Según Solum, la economía mundial se enfrenta a una desaceleración del crecimiento puesto que la alta inflación, el aumento de las tasas de interés, la guerra en Ucrania y la afección persistente del Covid-19, pueden provocar recesiones en Europa y Estados Unidos, determinadas por las turbulencias financieras.

Sin embargo, las perspectivas para la industria naviera roro “son más positivas, ya que todavía vemos una demanda acumulada de vehículos ligeros”.

También espera que el segmento pesado “se mantenga sólido», dice Solum, quien subraya que “debemos recordar que ya estamos en niveles bajos de recesión en lo que respecta a las ventas de vehículos ligeros. Y eso significa que las ventas mundiales de vehículos ya han bajado significativamente más del 15% en 2022 en comparación con los niveles anteriores a la pandemia”.

Escasez de buques roro

La capacidad total de los buques de la flota mundial que consta de 600 grandes buques roro, ha resultado “escasa” en el 2022 y para el futuro más próximo, se espera que siga siendo “ajustada” pues, según Erik Solum, solo hay 11 de estos buques en la cartera de pedidos con entrega prevista en 2023.

«El bajo número de nuevos buques que llegan este año tiene un impacto limitado” en la situación general de la capacidad, mientras se optimiza la capacidad actual para asegurar un transporte seguro y adecuado de la mercancía.

Por lo tanto, “es importante que nuestros clientes tengan un horizonte más largo de lo habitual al planificar su logística», señala Solum.

El especialista de Wallenius Wilhelmsen señala que los precios de las materias primas como el mineral de hierro y el carbón están cayendo desde los niveles máximos, pero aún se estabilizan en un nivel muy por encima del promedio histórico.

Este segmento constituye alrededor del 30% de todas las operaciones de la compañía, por lo que «el precio de la materia prima influye directamente” en la actividad breakbulk. Sectores como la maquinaria pesada dedicada a la construcción y la agricultura se están viendo afectados por el alto precio de los insumos y la falta de algunos de ellos, como los semiconductores.

Erik Solum, jefe del equipo de analistas de mercado en Wallenius Wilhelmsen
Erik Solum, jefe del equipo de analistas de mercado en Wallenius Wilhelmsen

La crisis de los chips

Esta falta de chips también afecta a la producción de automóviles, uno de los “core” de Wallenius Wilhelmsen, que ve en la exportación procedente de China una solución a corto y medio plazo. China tiene costos de producción más bajos que los vehículos producidos en Occidente y su producción de vehículos ligeros ha aumentado en los últimos años.

«Hay muchas razones para creer que China priorizará el aumento de sus números de exportación para ganar cuotas de mercado en el creciente mercado mundial de vehículos eléctricos», dice Solum. Sin embargo, “creo que hay una pequeña posibilidad de que podamos ver una leve desaceleración” durante los primeros seis meses del año debido al repunte de contagios de la Covid-19.

También se muestra preocupado por la más que posible tasa sobre los vehículos importados en Estados Unidos y Europa, que podría “amortiguar” el impacto exportador chino de vehículos. «A pesar de que hay más riesgos e incógnitas que nunca, somos cautelosamente optimistas cuando entramos en 2023″, dice Erik Solum, quien espera un relajamiento de las tensiones geopolíticas y confía en que las nuevas “tecnologías verdes” ayuden a acelerar las ventas de vehículos y, por tanto, su transporte marítimo.