La conectividad marítima y terrestre han centrado este miércoles la conferencia del presidente del puerto de Bilbao, Iván Jiménez cuando se cumple un año y cinco días de su nombramiento al frente de la institución y el mismo día que Bilbao rompe su récord con la llegada de un portacontenedores de 13.000 teus nominales.
En el encuentro, Iván Jiménez ha estado arropado por el consejero vasco de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, quien hizo la presentación del evento; los dos anteriores presidentes de la Autoridad Portuaria, Ricardo Barkala y Asier Atutxa; y una amplia representación de la comunidad marítimo portuaria, encabezada por el presidente de Uniport, Jimmy Jaber.

Además de cargos institucionales, el Fórum Europa – Tribuna Euskadi, ha reunido a profesionales del sector logístico y a empresas interesadas en el buen desarrollo de los transportes.
La conectividad atrae carga
El balance de este primer año al frente del puerto ha comenzado con un anuncio que trae buenos augurios: el puerto de Bilbao ha recibido la llegada de buque MSC Ruby, de 366 metros de eslora y 13.000 teus, un gigante de los mares que rompe el techo de capacidad en la terminal de CSP Bilbao.
Según Jiménez, “la carga llama a la carga” y es posible que este sea el inicio de una nueva era en el comercio exterior desde y hacia el puerto de Bilbao. Para ello, el presidente de la APB se encomienda a la conectividad terrestre y marítima como clave para atraer más navieras, más cargas y más tráfico en un círculo virtuoso que se retroalimenta.
Porque, según Iván Jiménez, “un puerto es más que un lugar donde llegan buques” pero “tampoco es un polígono industrial” sino un enclave que crea “espacios de oportunidad para generar valor estratégico” y así poder conservar el liderazgo en el sector marítimo europeo.

Señalando los retos
El presidente Jiménez ha apuntado algunos de los retos más importantes de cara al futuro. Para resolver algunos de ellos “habrá que tener paciencia”, como lo que tiene que ver con el desarrollo del ferrocarril. Aunque se están dado pasos, infraestructuras como la Variante Sur Ferroviaria tardarán una década en estar completamente operativas.
Un plazo más corto se fija para la adjudicación de la explotación de la terminal intermodal de Júndiz, cuyas plicas ya se han abierto y en septiembre se oficializará el secreto a voces de que el consorcio formado por las autoridades portuarias de Bilbao y Pasaia, el Centro de Transportes de Vitoria, la Cámara de Comercio de Álava, Medlog (MSC) y Sibport, se harán con la gestión de esta terminal, con características de autopista ferroviaria, para los próximos 6 años y la posibilidad de prórroga durante 20 años.
También está cercana una decisión sobre la terminal de contenedores (TECO) de Adif en el interior del puerto de Bilbao, “una oportunidad para gestionar mejor” que en la actualidad el tráfico ferroviario. Una ocasión para poner a prueba el desarrollo de la “digitalización y la gestión del dato”, en un proceso que va de la mano de la comunidad portuaria, las empresas y las instituciones.
Otro asunto al que hay que hacer frente es el de la sostenibilidad “en sus vertientes económica, social y medioambiental”. En este punto, Iván Jiménez adelantó que, de los 308 millones de euros de inversiones previstos hasta el 2030, 106 se van a dedicar a profundizar en la transición energética.
El que será el mayor parque de generación eléctrica de Euskadi se construye con la implantación de nuevos aerogeneradores y placas fotovoltaicas que van a ayudar a la producción de energía para los OPS, 10 puntos de conexión en todos los muelles que estarán a pleno rendimiento en el 2027. “Bilbao será el primer puerto del Arco Atlántico en electrificar todos sus muelles”, afirmó.
Hablando de dinero
Según explicó el presidente de la APB, para este año se prevén unos ingresos cercanos a los 80 millones de euros, por encima de los 77 millones del ejercicio anterior. Al cierre del primer semestre ya se ha alcanzado una cifra de negocio de 39,8 millones de euros, con un incremento del 6,4% en la facturación.

Las nuevas superficies en construcción, el Espigón Central, aportarán aún más recaudación cuando entren en funcionamiento, allá por el 2031. Pero no hay prisa: el criterio de selección de los futuros concesionarios será la rentabilidad y que atraigan tráfico, porque “tener ocupación que no trae barcos no es un buen negocio”. También se pedirá que ayuden al efecto multiplicador para la economía y se rechazarán proyectos que no aporten valor y tráficos. Incluso alguno que genere tráfico, pero “suponga un cuello de botella en la logística” regional.
Más flexibilidad
El presidente del puerto de Bilbao reivindicó “el papel de los puertos como parte indispensable de la industria” y pidió una mayor flexibilidad para hacer frente a amenazas, como los derechos de emisión que pueden provocar la pérdida de tráficos. El Mecanismo de Ajuste en Frontera de Carbono (CBAM) y el FuelEU son normativas que están penalizando a todos los puertos europeos y españoles.
En este sentido, los ocho grandes puertos del Estado, que mueven el 75% de la mercancía en todo el territorio nacional, piden más autonomía para poder aplicar “descuentos en tasas que nos gustaría aplicar para ciertos tráficos”. La falta de presupuestos del Estado “nos está haciendo daño” porque “coarta el desarrollo de proyectos y nos hace perder competitividad”.
Pieza clave del entramado vasco
En la introducción del acto, el consejero Mikel Jauregi aseguró que el puerto de Bilbao es “la pieza clave del entramado industrial energético y logístico de Euskadi” y apuntó a que, la logística “es la gran olvidada”, pero es clave para la internacionalización y que las empresas puedan acceder a otros mercados.
Jauregui se felicitó de que la gestión de la Autoridad Portuaria bilbaína “esté alineada con el Plan Industria 2030”, que sea motor de la sostenibilidad y la digitalización, y apuntó a la atracción de inversiones interesantes para la industria vasca, genera 60.000 empleos y supone el 8% del PIB vasco.











