La preocupación del Ministerio francés del Mar, a cargo de Catherine Chabaud, y del de Transporte, encabezado por Philippe Tabarot,por la competitividad de sus puertos, se constata con la creación de un comité parlamentario de evaluación que ha emitido un informe en el que el sistema portuario no sale muy bien parado.
Según los datos del informe presentado bajo la coordinación de Monique Barbut, ministra para la Transición Ecológica, muestra que los puertos franceses siguen perdiendo terreno ante sus principales competidores europeos, como Barcelona, Génova, Rotterdam, Amberes-Brujas o Hamburgo. Este deterioro se ha detectado en la pérdida de cuota de mercado debido a una conectividad insuficiente, deficiencias en el transporte multimodal y una desconfianza en la fiabilidad de los servicios portuarios.
Esta mala percepción se produce a pesar de los favorables factores geográficos e industriales, además de las condiciones logísticas reales y las inversiones portuarias tanto en la costa atlántica como mediterránea.
El informe presenta hasta 40 propuestas de mejora, en 6 ejes estratégicos, y señala varios puntos críticos y algunos objetivos a cumplir para mejorar tanto el funcionamiento en los puertos como su percepción por parte de los cargadores, dañada por las habituales congestiones en los muelles y por una serie de huelgas en la estiba, el movimiento Ports Morts, que han resultado devastadoras en los puertos de mayor importancia, como Haropa (Le Havre), Dunkerque, Nantes o Marsella.
Así, sus señorías han conocido que los objetivos a corto y medio plazo pasa por fortalecer la logística ferroportuaria y fluvial, acelerar la digitalización, modificar la gobernanza o dictar medidas para mitigar las repercusiones del ETS, entre otras. Así, se pretende incrementar el atractivo de los puertos más allá de los muelles, permeando hacia las empresas de su hinterland.
Entre las medidas concretas, se pretende crear indicadores de rendimiento que sean útiles para los usuarios, incluyendo un indicador de terminales para medir concretamente el impacto para las empresas de la congestión y bloqueos en las cadenas de suministro. También se apunta a que los puertos deberían hacerse cargo de las disfunciones en su comportamiento, compartiendo los costes logísticos derivados de la congestión, las demoras en la entrega de mercancías o los recargos por almacenamientos no deseados.
Como solución, se plantea un incremento en la velocidad de implementación de servicios digitales con sistemas de información interoperables entre compañías navieras, terminales, aduanas, operadores y puertos, para conseguir un seguimiento en tiempo real mercancías. No sólo se trata de incrementar el equipamiento portuario, sino de aumentar su capacidad para ofrecer transiciones fiables, fluidas, predecibles y competitivas hacia sus clientes.
Las recomendaciones
El informe recomienda fortalecer los corredores ferroviarios, apoyando el transporte acelerar las plataformas multimodales y establecer objetivos ambiciosos, también en lo referido a la gobernanza portuaria. En este punto se señala la posibilidad de una fusión entre varios puertos del Atlántico al estilo Haropa, una propuesta que no es del agrado de todos.
Recomienda el escrito la apertura consultiva de los consejos de supervisión de los principales puertos marítimos a actores económicos privados, así como el desarrollo de órganos de coordinación que involucren a todos las partes interesadas. En este sentido, la Asociación de Cargadores (AUTF) reclama la participación de los usuarios en la toma de decisiones y solicita un mayor diálogo mediante un sistema que involucre a todos los interesados.
Por otro lado, se recomienda crear un informe de competitividad portuaria, integrando tanto los costes de paso portuario como la calidad del servicio prestado, y también la creación de un Port Community System armonizado entre los principales puertos y plataformas multimodales, así como un mayor esfuerzo en interoperabilidad y de seguridad en los sistemas digitales frente a ciberataques.
Los ponentes del informe reconocen explícitamente el impacto de los movimientos sociales en la atracción e imagen de los puertos franceses, y proponer la implementación de un sistema de servicios mínimos para mantener la actividad en caso de huelgas y bloqueos de las instalaciones. El sindicato mayoritario en los puertos galos, FNPD CGT, también tiene opinión en este aspecto y no es coincidente con la de los cargadores.
Un asunto a tener en cuenta en el informe es la reversión a las inversiones portuarias del montante obtenido por la aplicación del sistema de comercio de carbono (ETS) en nuevos equipamientos para los puertos, una demanda compartida también en otras latitudes.











