Torrent y San Román analizan el nuevo tablero geopolítico y sus efectos sobre la logística mundial

El Canal, en colaboración con la Agencia Logística de la Comunidad de Madrid, ha presentado el libro El nuevo (des)orden mundial

El Canal Marítimo y Logístico ha presentado en Madrid El nuevo (des)orden mundial, el libro escrito por Jordi Torrent y editado por El Canal que analiza las transformaciones geopolíticas y su impacto en el comercio internacional. El acto, celebrado en el Palacio de Maudes, ha contado con la colaboración de la Agencia Logística de la Comunidad de Madrid y ha reunido a representantes del ámbito logístico.

Tras la presentación de Susana Martínez, delegada de la Zona Centro de El Canal, Eduardo San Román, director general de la Agencia Logística de la Comunidad de Madrid, ha guiado el coloquio con Jordi Torrent, consultor y secretario general de MEDPorts, a través de preguntas sobre las principales cuestiones que aborda el libro. El diálogo ha permitido profundizar en el cambio del equilibrio de poder mundial, la estrategia de China, la pérdida de competitividad industrial europea y el impacto de la regulación comunitaria sobre los puertos y las cadenas de suministro.

Un «desorden» que depende del punto de vista

Durante el coloquio, Jordi Torrent defendió que la percepción de «desorden» con la que Europa interpreta el escenario internacional actual responde, en parte, a una perspectiva Occidental. Según explicó, el mundo está dejando atrás un sistema de poder dominado por las potencias occidentales durante cuatro siglos.

«Hemos salido de 400 años de dominación Occidental del mundo», afirmó el autor, quien también señaló que «nuestro desorden es el que han estado viviendo durante muchas décadas en África, en Asia, en Latinoamérica».

Torrent explicó que el centro de gravedad económico mundial se está desplazando del Atlántico hacia el Pacífico, el Índico y el Ártico. Este cambio coincide con una mayor multipolaridad, en la que Estados Unidos y China mantienen un peso determinante mientras otras potencias regionales, como Turquía, Israel, Irán, India, Rusia, Nigeria y Sudáfrica, ganan protagonismo.

Eduardo San Román y Jordi Torrent durante el coloquio sobre geopolítica y comercio internacional en la presentación del libro.
Eduardo San Román, director general de la Agencia Logística de la Comunidad de Madrid, dialogó con Jordi Torrent, autor del libro "El nuevo (des)orden mundial" sobre los cambios geopolíticos y su impacto en la logística y el comercio internacional.

El autor también abordó la pérdida de competitividad industrial de Europa frente a economías que han desarrollado modelos productivos eficientes, con una importante participación del sector público y de la inversión estatal. En este sentido, destacó que la evolución de la industria china, el desarrollo del transporte marítimo a gran escala, los avances tecnológicos y las decisiones empresariales de deslocalización han contribuido a transformar el mapa industrial mundial.

La regulación europea puede restar competitividad a los puertos comunitarios y desviar escalas hacia enclaves extracomunitarios

La deslocalización y la dependencia de Asia

Jordi Torrent explicó que la deslocalización industrial fue resultado de varios factores: las reformas económicas de China, el desarrollo del transporte marítimo y los avances tecnológicos, junto con la decisión de empresas occidentales de reducir costes trasladando su producción a otros países.

Como ejemplo, citó la evolución del sector textil catalán y el modelo de Inditex, que mantiene en España su actividad de diseño mientras fabrica en otros países. En su análisis, tanto las economías que recibieron la producción como las empresas que decidieron trasladarla contribuyeron a configurar las actuales cadenas de suministro.

El coloquio también abordó las dificultades para reducir la dependencia industrial de Asia. Pese a las estrategias de relocalización y diversificación de proveedores, China mantiene un papel central en sectores como la electrónica, la automoción y el suministro de materias primas críticas, como el germanio.

Jordi Torrent: «Hemos salido de 400 años de dominación Occidental del mundo»

La regulación europea, ¿freno a su propia competitividad?

Eduardo San Román y Jordi Torrent analizaron el impacto de la regulación europea en la competitividad industrial y portuaria. San Román planteó durante el coloquio las consecuencias del régimen de derechos de emisión (ETS) aplicado al transporte marítimo y su posible efecto sobre las decisiones de las navieras a la hora de elegir puerto.

El debate puso de relieve que determinados sobrecostes regulatorios pueden incentivar el desvío de escalas hacia puertos extracomunitarios, con consecuencias para la competitividad de enclaves europeos como Barcelona y Algeciras. Esta situación también puede reducir la eficacia de las medidas destinadas a disminuir las emisiones si parte de la actividad se traslada a rutas o instalaciones sometidas a condiciones diferentes.

Torrent amplió el análisis a las dificultades del proceso legislativo comunitario. A su juicio, la lentitud en la elaboración y aprobación de determinadas normas puede provocar que algunas medidas lleguen tarde o no se adapten a la evolución de los sectores afectados.

Intervención durante la presentación del libro El nuevo (des)orden mundial en el atril de la Comunidad de Madrid.
Susana Martínez, delegada de la Zona Centro de El Canal, durante la apertura del acto

El debate también puso de relieve la dependencia de la industria europea de materias primas críticas procedentes de Asia, así como la necesidad de reforzar los controles de calidad y seguridad de determinadas importaciones, especialmente en los sectores agroalimentario y electrónico.

China: expansión económica, no militar

Los expertos abordaron la estrategia internacional de China y su creciente presencia en las infraestructuras que sostienen el comercio mundial. Torrent diferenció la expansión económica del país de una política de expansión militar y territorial.

«No son expansionistas militares ni imperialistas», afirmó el autor al referirse a China. Al mismo tiempo, explicó que el país ha reforzado su presencia en las principales rutas comerciales mediante inversiones en puertos y terminales en Europa, África y América Latina, así como en infraestructuras ferroviarias que facilitan el acceso a Asia Central. Esta estrategia responde a la necesidad de depender de las exportaciones, ya que el consumo interno no compensa toda su capacidad productiva, lo que refuerza la necesidad de asegurar las rutas comerciales y el acceso a materias primas.

El caso francés y los límites del Estado de bienestar

Consultado por Eduardo San Román sobre Francia, Jordi Torrent señaló problemas estructurales como la baja productividad, las dificultades para acometer reformas, los déficits presupuestarios y el aumento de la deuda pública, que ponen a prueba la sostenibilidad del Estado de bienestar.

No obstante, destacó dos fortalezas estratégicas del país: la apuesta por la energía nuclear y el mantenimiento de una capacidad militar propia, incluido el arsenal atómico.

Torrent también aludió al componente cultural de la protesta en Francia y a la falta de oportunidades para los jóvenes, en contraste con las perspectivas de progreso que existían en décadas anteriores.

La conectividad portuaria, las energías renovables y las relaciones comerciales con Asia sitúan a España en una posición favorable para atraer inversión industrial

España, en posición favorable para atraer inversión

Pese a los retos de la reordenación global, Jordi Torrent destacó las fortalezas de España para atraer inversión extranjera, especialmente de empresas asiáticas. La conectividad logística, la competitividad energética y la estabilidad de las relaciones comerciales sitúan al país en una posición favorable para captar nuevos proyectos industriales.

David Simó interviene ante el público durante la presentación del libro El nuevo (des)orden mundial.
David Simó, director editorial de El Canal Marítimo y Logístico, durante su intervención en la conclusión del acto de presentación del libro de Jordi Torrent

En el ámbito portuario, señaló la importancia de contar con enclaves de alta conectividad internacional, como Barcelona y Valencia, que facilitan el acceso a las principales rutas marítimas y ofrecen ventajas a las empresas exportadoras e importadoras.

A ello se suma el coste energético, “más competitivo en España que en algunos países del Norte de Europa gracias al desarrollo de las energías renovables”, señaló Torrent. Esta circunstancia favorece la implantación de industrias de energía, como la fabricación de baterías y determinados componentes para la automoción.

Asimismo, citó el interés de empresas asiáticas, especialmente chinas y surcoreanas, por desarrollar proyectos industriales en España. También destacó que las relaciones comerciales con China se han cultivado durante décadas gracias al trabajo de distintos gobiernos y de la Corona, y constituyen un activo para atraer nuevas inversiones.

No obstante, el autor defendió la necesidad de avanzar en autonomía estratégica y recuperar capacidad productiva en sectores considerados esenciales, como los semiconductores, las baterías y determinadas materias primas críticas. El reto, apuntó, consiste en reducir vulnerabilidades sin renunciar a los beneficios del comercio internacional.

La logística, en el centro del nuevo orden mundial

Las conclusiones del coloquio guiadas por David Simó, director editorial en El Canal, pusieron el foco en el papel central global que han adquirido la logística y las cadenas de suministro desde la pandemia de Covid-19. Las disrupciones registradas en los últimos años han demostrado que el transporte, las infraestructuras portuarias y la disponibilidad de materias primas son factores determinantes para la economía y la geopolítica.

El debate también apuntó a la necesidad de que Europa adapte sus instituciones y su estrategia internacional a un escenario de mayor competencia global, reforzando su autonomía estratégica y revisando su relación con otras potencias como China y Rusia para poder avanzar.

La presentación de El nuevo (des)orden mundial permitió así abordar los desafíos que afrontan las empresas y las administraciones ante la transformación de las rutas comerciales, la reconfiguración industrial y el cambio en el equilibrio de poder internacional.