Las disrupciones geopolíticas y el cambio climático están obligando a acumular una mayor cantidad de stock agroalimentario en los centros de recepción de las mercancías, especialmente en las terminales portuarias. Durante la celebración de la quinta edición de Agrifood en el puerto de Tarragona, diferentes clientes y operadores logísticos han compartido la necesidad de ampliar la capacidad de almacenaje en puerto, si bien operadores privados como Ership, Bergé y Noatum ya han movilizado inversiones valoradas en casi 50 millones de euros para paliar la situación.
El director Comercial de Ership, Ramón García, ha señalado que si bien “tenemos una capacidad de almacenamiento importante, el mercado de importación español es un mercado de acopio en puerto” y “ha crecido”, esencialmente por situaciones como la “falta de demanda de transporte o problemas de aprovisionamiento”. En este sentido, el representante de Ership ha reconocido que “cuando hay demandas superiores por temas geopolíticos o una mala cosecha, el stock limitado condiciona, a pesar de que tenemos una capacidad importante”.

Ramón García ha mencionado que las “congestiones” son “cada vez más frecuentes” en puerto, y se producen cuando las llegadas de productos agroalimentarios “no son regulares en tiempo”, derivadas especialmente de situaciones excepcionales. “Estamos en máximo de almacenamiento”, ha asegurado el representante de Ership, razón por la cual la terminalista está haciendo uso de parcelas alquiladas fuera de su recinto, aunque “la solución pasa por crear capacidad en puerto”.
En el caso de los clientes, los productores de pienso –con alta demanda de cereales de diferente índole– se han visto obligados a hacer acopio de stock para prevenir posibles roturas de la cadena de suministro. Es el caso de Vall Companys, que como ha expuesto Joan Ramon Albareda, del Departamento de Compras de Materias Primas, “ya no vamos al just in time, pero no podemos tener un stock infinito”. En este sentido, ha metaforizado que “las guerras se ganan con la preparación”, es decir, previendo un stock permanente para eludir posibles desabastecimientos.
A la capacidad limitada se le une una problemática añadida, que es la diversidad de sólidos agroalimentarios que almacenan las terminales: “Más de 25 mercancías distintas”, ha concretado Ramón García, lo que “genera ineficiencia a la hora de segregarlas”. Como soluciones a este problema, Ership asegura tener “stock permanente en puerto, siempre por encima de las 700.000 toneladas, dado que la retirada de mercancías por parte de los clientes es muy regular”.

Además, como avanzó esta publicación, el grupo Ership ampliará el plazo y la superficie de su concesión ubicada en el muelle de Castella Oest del puerto de Tarragona, dedicada a la manipulación de granel sólido agroalimentario, para construir un nuevo almacén. Del mismo modo lo está haciendo Bergé, que en Tarragona contempla la construcción de una instalación de 6.000 metros cuadrados de superficie y 17 metros de altura para la misma finalidad, o Noatum, que mejorará la gestión de su almacenaje con el transporte horizontal de graneles sólidos.
El jefe del Área de Explotación del puerto de Tarragona, Carles Segura, ha recordado que el recinto catalán es número uno nacional en movimiento de agroalimentarios. Sobre el debate, ha reconocido las dificultades que las disrupciones están causando en la gestión de esta mercancía, y ha recordado que el puerto de Tarragona está “trabajando en los proyectos técnicos de la ampliación del calado del muelle de Castella, que actualmente se encuentra entre los 12 y los 13 metros”, para poder acoger buques graneleros de mayor capacidad. Paralelamente, Carles Segura ha reconocido que “la solución pasa por conseguir mayor desarrollo de explanadas y ofrecer a nuestros clientes y operadores una mayor disponibilidad de almacenaje”.
El Reglamento de Deforestación (EUDR) aguarda su aplicación
La quinta edición de Agrifood también ha contado con la presencia de la directora de la Associació Catalana de Fabricants d’Aliments Compostos (ASFAC), Carmen Soler, quien ha reclamado una reforma del Reglamento Europeo Contra la Deforestación (EUDR). Según el calendario, la previsión es que comience a aplicarse a partir de enero del 2027, y Carmen Soler ha asegurado que, en caso de aplicarse de la forma en la que está diseñado, “puede traer problemas de abastecimiento –especialmente de soja–, costes más altos y una pérdida de competitividad”.

Según los datos que ha ofrecido Carmen Soler, extraídos de la Federación Europea de Fabricantes de Piensos (FEFAC), adaptarse al EUDR podría costar hasta 1.400 millones de euros más en el 2027 al sector europeo de la alimentación animal y la ganadería. El estudio elaborado por la federación calcula que la prima de riesgo de la soja compatible con el EUDR ronda ahora en los 30 euros por tonelada. Tomando como base que en el 2025 se utilizaron 4,8 millones de toneladas de harina de soja en la fabricación española de piensos y premezclas, la prima sería de unos 146 millones de euros anuales para la industria de los piensos animales.











